Infiniti redefine su estrategia tras años de crisis global
El movimiento también refleja un cambio profundo dentro de Nissan. Con el mexicano Iván Espinosa al frente del grupo y el ecuatoriano José Román encabezando la marca premium, Infiniti intenta recuperar terreno en un segmento donde competidores como Lexus, BMW, Audi y Mercedes-Benz han consolidado identidades claras y portafolios más amplios.
“Infiniti hace unos años estaba enfrentando retos financieros muy importantes. Hasta se especuló que podría cerrar a nivel global. Y naturalmente México no era la excepción. Así que el primer paso fue reconfigurar el modelo operativo de la marca, tanto global como domésticamente, para recomponer el negocio y volver a hacer de Infiniti una operación sostenible”, explicó Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana e Infiniti México.
La primera etapa de ese proceso consistió en recomponer el modelo operativo y reducir costos. En México, eso implicó adelgazar la red de distribuidores para construir una operación sostenible. “Ese proceso de achicamiento fue una búsqueda de escala que nos permitiera construir un negocio sostenible en el tiempo para los distribuidores”, explicó Centeno.
QX50 y QX55 salen del mercado para dar paso a QX65
La estrategia también contempló una depuración de la gama. Infiniti apostó inicialmente por modelos como QX50 y QX55 —producidos en México— y posteriormente por la nueva generación de QX60. Sin embargo, ambos crossovers compactos saldrán de producción una vez que se agoten las últimas unidades disponibles, como parte de la nueva orientación hacia SUV más grandes. En México, su comercialización terminará antes de agosto.
Con ello, el escalón de entrada de la marca será ocupado por la QX65, un SUV con carrocería tipo cupé que llegará a México en aproximadamente dos meses y que formará parte de la ofensiva global de producto de Infiniti.
La renovación del portafolio forma parte de una estrategia más amplia dentro de Nissan para revitalizar la división premium mediante nuevos productos y actualizaciones. Después de QX65, la marca contempla el lanzamiento de un SUV híbrido mediano, un sedán V6 enfocado en desempeño y dos SUV híbridos adicionales.
Sin embargo, no todos los productos globales necesariamente llegarán al mercado mexicano. Centeno explicó que la marca está evaluando qué modelos encajan mejor con la estrategia local y con la convivencia entre Infiniti y Nissan.
“Estamos estudiando todo lo que tiene Infiniti para ofrecer a nivel global. Habrá un par de productos que probablemente no hagan mucho sentido en nuestro mercado porque se empalman un poco con la cobertura que tenemos con nuestra marca generalista. Hay que buscar una convivencia sana entre las dos marcas y darle a Infiniti su lugar específico como aspiracional”, explicó
El directivo añadió que la intención es ampliar gradualmente la gama disponible en México, aunque bajo una lógica distinta a la que tuvo la marca hace algunos años, cuando apostaba por mayor volumen y una cobertura más amplia.
En México, el facelift de QX60 representa el punto medio de esa transición. El modelo mantiene el motor V6 de 3.5 litros —mientras que en Estados Unidos existe una variante de dos litros con compresión variable—, además de incorporar ajustes en la firma sonora, rediseño de parrilla, emblemas y logotipo.
La SUV conserva su configuración de tres filas y puede ofrecer espacio para seis o siete pasajeros, dependiendo de la versión y del tipo de segunda fila, ya sea con asientos capitán o banca corrida.
La nueva QX60 llega en tres versiones: Luxe, Sensory y Autograph, con precios que van de 1 millón 479 mil 900 pesos a 1 millón 699 mil 900 pesos, dentro de un segmento donde la competencia se concentra en modelos como Acura MDX, Lincoln Aviator, Audi Q7 y Volvo XC90.