Esta tendencia ha llevado a Grupo Salinas a robustecer su ecosistema alrededor de la comercialización de motocicletas, más allá de la venta de unidades, al incorporar también a su brazo financiero, Banco Azteca. Con ello, el corporativo ha logrado generar una especie de pases directos entre sus distintos negocios.
“Este comportamiento del mercado nos entusiasma mucho porque también nos obliga a innovar, escuchar al cliente y preguntarnos: ¿tenemos el portafolio para entrar en este segmento?, ¿cómo lo vamos a atacar?, ¿cuánto está pagando este cliente?, ¿qué capacidad tiene de endeudamiento para acceder a este mercado?”, añade Guendulain
El plan para producir más motocicletas
Italika tiene 21 años en el mercado mexicano y desde hace 17 opera una planta de manufactura en Toluca, Estado de México, complejo que se ha convertido en el corazón de su operación productiva en el país. Años después, la firma reforzó esa estrategia con una segunda planta en Guadalajara, Jalisco.
Ambos complejos permitieron a Grupo Salinas producir de manera conjunta 1.3 millones de motocicletas el año pasado. La cifra contrasta con la de 2019, antes de la pandemia de covid-19 y del auge de las motocicletas, cuando la empresa fabricaba alrededor de 800,000 unidades anuales.
El negocio, sin embargo, mantiene un fuerte dinamismo. La compañía analiza expandir su capacidad productiva con la posible apertura de un tercer complejo, aunque la decisión aún no ha sido tomada. Entre 90% y 95% de la producción permanece en el mercado local, mientras que el resto se exporta a América Latina.
“También tenemos otros planes, por ejemplo, acercarnos mucho más al sureste. Todo esto responde al beneficio de las economías de escala, a los costos y también a la demanda que vemos en esa zona, que es muy importante”, explica.
En abril pasado, la firma alcanzó el hito de 10 millones de motocicletas producidas en México, una cifra que espera seguir incrementando. Tan solo este año, la meta es sumar 200,000 unidades adicionales respecto a la producción del año anterior, que fue de 1.3 millones.
Para Guendulain, todavía existe amplio margen de crecimiento para la movilidad de dos ruedas, impulsada por factores como el tráfico vehicular y la saturación del transporte público.
“Si vas, por ejemplo, a Colombia, ese país llega a tener hasta tres motos por hogar. Aquí todavía no llegamos a eso. Haber alcanzado 10 millones de unidades para nosotros es apenas el inicio de lo que viene. Lo que sí vemos es que este mercado va a detonar cada vez más rápido”, destaca.