Desde hace años, las autoridades de competencia económica han identificado señales de concentración. En 2022, la entonces Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) multó a 18 empresas y 31 personas físicas —entre ellas operadores tradicionales como ADO, Estrella Blanca y Pullman— con más de 1,218 millones de pesos por prácticas monopólicas.
Dos años después, una nueva investigación volvió a señalar problemas estructurales. La autoridad detectó relaciones accionarias, coinversiones y vínculos horizontales entre competidores que disminuyen los incentivos para competir entre sí.
La propia Cofece concluyó que prácticamente todas las grandes empresas del sector mantienen algún tipo de relación comercial o societaria con otros jugadores relevantes, reduciendo la rivalidad en el mercado.
Expansión buscó la postura de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) sobre las barreras de competencia señaladas en el sector del autotransporte de pasajeros, así como sobre el seguimiento a las investigaciones heredadas de la extinta Cofece y las acciones previstas para incentivar una mayor competencia en el mercado; sin embargo, hasta la publicación de este artículo no recibió comentarios por parte del organismo.
¿Cómo operan las barreras que limitan la entrada?
Las barreras de entrada no siempre aparecen en reglamentos o leyes. En ocasiones operan mediante acuerdos implícitos, acceso restringido a infraestructura y dinámicas de mercado que favorecen a los participantes dominantes.
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“Hay otro esquema, que es el de las reglas no escritas, en el cual, hay cierto número de participantes, estos se coluden y hay una empresa que puede ser muy dominante que utiliza, digamos, ciertas reglas con el propósito de evitar que una empresa adicional o que una empresa pueda incorporarse. ¿Por qué? Porque hay acuerdos oligopólicos. ¿Qué es esto? Que hay una interacción de empresas que se da estratégicamente con el propósito de que puedan incrementar al máximo sus beneficios”, explica César Salazar, doctor en economía e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
La lógica económica detrás de estas dinámicas, explica el académico, consiste en preservar el equilibrio existente.
“Si entrara un participante al mercado que ya está establecido y que quisiera entrar mejorando alguna condición para los pasajeros o para los participantes, mejorando incluso las tarifas, lo que haría es incurrir en un comportamiento que probablemente haría que se perdiera el status quo de las otras empresas que ya están ahí, que son dominantes, y entonces es por eso que se cierran”, agrega.
Uno de los mayores obstáculos aparece en la infraestructura de terminales. Las terminales de autobuses representan puntos estratégicos de acceso a pasajeros, conexiones y cobertura territorial. Cuando un nuevo jugador no puede operar desde ellas, su capacidad de expansión se reduce.
“Hay ciertas reglas, hay cierta normativa legal, pero justo el punto es cuando existen reglas no escritas y en donde simplemente no te dan ni siquiera un espacio para que tú puedas operar y entonces las empresas tienen que hacerlo de otra forma, tienen que buscar otra forma de incorporarse a estos mercados con el propósito de querer también entrar, competir y tener también sus utilidades”, señala Salazar.
Nuevos jugadores
La alemana Flix llegó a México hace un año con una apuesta similar a la que desarrolló en otros mercados: operar una plataforma de movilidad de larga distancia basada en alianzas con transportistas y una red flexible de rutas.
Hoy realiza alrededor de 1,600 viajes mensuales, opera seis rutas, tiene presencia en ocho estados y cuenta con 40 autobuses activos. Sin embargo, la empresa reconoce que la velocidad de expansión ha sido menor a la deseada.
Su principal obstáculo: no puede operar desde terminales tradicionales como la Central del Norte o Taxqueña.
Esto ha obligado a la empresa a construir infraestructura propia mediante pequeñas terminales y puntos de ascenso alternativos, como el centro de abordaje que mantiene cerca de Fórum Buenavista en Ciudad de México.
“El tema es que la infraestructura que era del gobierno fue concesionada para operación de estos grandes grupos y algunas de las grandes terminales que son privadas son también de estos grandes grupos y no puede entrar un nuevo jugador, ya sea un nuevo jugador como Flix que viene con la intención de ser nuevo en el mercado o un jugador que no sea del club, por llamarle de alguna forma, entonces, también para los pequeños empresarios es un reto enorme”, afirma Carlos Magaña, director de Flix México.