“Hay un gran apetito, un gran impulso, pero hay que ver que efectivamente los tiempos den para desarrollarlos todos, porque la apuesta es muy grande para que todo se incorpore pronto y lograr que estén antes de que termine la administración”, aseguró Pérez Guerra en entrevista con Expansión.
El país enfrenta un crecimiento constante de la demanda eléctrica, impulsado por una mayor digitalización, la instalación y expansión de centros de datos y los procesos de electrificación previstos para los próximos años, lo que hace indispensable contar con más capacidad de generación.
Sin embargo, Pérez destacó que, en caso de que los proyectos no logren consolidarse en los tiempos previstos, es indispensable que no se pierda el apetito de inversión, ni por parte de las autoridades ni de los inversionistas privados.
Actualmente, el sector eólico en México cuenta con una capacidad instalada de 8,131 megawatts, distribuidos en 16 estados, entre los que destacan Oaxaca, Tamaulipas y Nuevo León.
Retos eólicos
Las convocatorias contemplan el desarrollo de energías renovables, en su mayoría proyectos solares, aunque también incluyen iniciativas eólicas.
Si bien estas tecnologías pueden desarrollarse más rápido que algunos proyectos basados en combustibles fósiles, es importante reconocer las diferencias entre la velocidad y facilidad para instalar una planta fotovoltaica y un parque eólico, que suele enfrentar mayores desafíos.
Aun cuando se cumplan todas las condiciones y facilidades que el gobierno mexicano busca otorgar, los tiempos de desarrollo varían significativamente entre tecnologías.
“Si es que se dan las condiciones que se están planteando en este momento, todo el tema de la agilización de los permisos, lo que tiene que ver con la convocatoria vinculante, hablamos de la primera, si eso se da, realmente como la estamos platicando, planeando, incluso firmado, yo creo que a las solares no les veo tema para que ya salgan en 2028-2029”, destacó el directivo.
El verdadero desafío está en los proyectos eólicos. Pérez explicó que, aunque exista voluntad tanto del sector público como de los inversionistas, hay factores que escapan al control de las empresas desarrolladoras, particularmente la disponibilidad y entrega de equipos.
“Hay factores que no controlamos, como la entrega de las turbinas, cuya fabricación lleva mucho más tiempo que la de un panel fotovoltaico. También el trayecto a los lugares de instalación es mucho más complicado. Y ya teniéndolas ahí también juegan muchos factores, como las ventanas de viento, que son momentos donde no puedes construir porque hay demasiado viento y tienes que esperar un mes o dos meses, según la zona o la temporada del año. Definitivamente hay algunos factores que no están bajo control y no ayudan mucho para la parte eólica”, expuso el representante del sector.