El gran reto
La entrada en vigor de la actual administración plantea retos significativos en los ámbitos regulatorio, operativo y financiero, así como oportunidades para consolidar un sector eléctrico resiliente y alineado con los objetivos nacionales.
“Uno de los principales desafíos será generar certidumbre regulatoria y confianza para la inversión privada, en especial para proyectos de generación limpia y tecnologías innovadoras. La centralización de la planeación y la redefinición de reglas pueden provocar incertidumbre entre los actores privados, si no se establecen mecanismos claros, transparentes y predecibles para la evaluación de proyectos y la asignación de permisos”, asegura el Instituto de las Américas.
También se requiere trabajar en el fortalecimiento institucional, desde la consolidación de la CNE, la reconfiguración de la CFE como empresa pública con cambios en sus capacidades técnicas, administrativas y de gestión, todo bajo principios de eficiencia, transparencia y coordinación institucional para la correcta operación del mercado eléctrico mayorista y la integración de nuevas tecnologías.
En materia de transición energética, se plantea la integración masiva de energías limpias y reducción de emisiones para cumplir con los compromisos internacionales del país, pero para lograrlo se necesita alinear varios frentes como almacenamiento, redes inteligentes, actualización de la regulación técnica y tarifaria, nuevos modelos de negocio e inversiones sustanciales.
“La confiabilidad y sostenibilidad del suministro eléctrico también representan desafíos importantes”, sostiene el estudio. “El fortalecimiento de la CFE como actor central implica expandir y modernizar la infraestructura, reducir pérdidas y mejorar la calidad del servicio, sobre todo en regiones históricamente rezagadas”. Para ello es necesario equilibrar la rectoría estatal con la participación privada para potenciar la innovación, eficiencia y sostenibilidad del sector.
La planeación y la ejecución de proyectos estratégicos también requerirán capacidades técnicas especializadas y una coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno y los actores del sector.
Finalmente, el Instituto Mexiano para la Competitividad (IMCO) también señaló que el nuevo Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico prevé que la demanda eléctrica nacional tenga un crecimiento sostenido, por lo que es necesario buscar todos los esquemas que garanticen el suministro energético en los futuros años.
“Su éxito tiene como condición indispensable contar con mecanismos que permitan al Gobierno Federal aprovechar el capital privado para alcanzar sus objetivos. Ante la restricción presupuestaria, la viabilidad del plan energético dependerá de crear un entorno favorable a la inversión, lo que implica garantizar procesos de asignación claros, definir la estrategia para la capacidad restante y ejecutar a tiempo los proyectos de transmisión que permitirán integrar la nueva generación”, concluye el IMCO.