La disminución refleja un arranque económico más débil de lo esperado, que ha llevado a las empresas a aplazar o reconsiderar sus decisiones de inversión, particularmente en la renovación o expansión de flotas. Para la AMAVe, el retroceso no representa una pérdida de atractivo del modelo de arrendamiento, sino un ajuste después de un año excepcionalmente fuerte.
“No estamos viendo una pérdida de relevancia en el arrendamiento, sino más bien una normalización de un año atípico en compras y ahora en un entorno en donde las empresas están tomando decisiones de inversión con más cautela, esa es la lectura que damos”, dijo Liliana Anaya, directora de la asociación.
El organismo explicó que 2024 se convirtió en el mejor año para el sector desde la pandemia de covid-19, lo que también elevó la base de comparación para este año.
La desaceleración se refleja igualmente en la participación de las arrendadoras dentro del mercado automotor mexicano. Durante el primer trimestre, las empresas afiliadas a la AMAVe representaron 3.6% de las ventas totales de vehículos ligeros, por debajo del 4.5% registrado un año antes.
Menor dinamismo empresarial
Las arrendadoras atienden tanto el mercado de vehículos de pasajeros como el de unidades destinadas al transporte de mercancías, un segmento que también ha resentido el menor dinamismo de la economía.
En el caso de los vehículos pesados y tractocamiones, la asociación reporta una contracción en línea con el deterioro que enfrenta el sector, cuyas ventas han registrado caídas de doble dígito en el arranque del año .
“En el caso de los vehículos pesados la contracción se debe principalmente al consumo interno y a que venimos un año muy fuerte, el 2024, que ha sido históricamente cuando más unidades pesadas y tractocamiones se han comercializado en la historia de México. También el mercado interno está lento en el país y esto se ve reflejado en el consumo de unidades de transporte de unidades pesadas y tractocamiones”, afirmó Fernando Noriega, presidente de la AMAVe.
El comportamiento del sector coincide con el deterioro de las expectativas económicas para México. Organismos internacionales han ajustado a la baja sus pronósticos de crecimiento y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) redujo recientemente su previsión para el Producto Interno Bruto del país, de 1.3% a 0.8%.