La transición regulatoria aún no se refleja en la inversión
Desde finales de 2024, la industria ha transitado por un proceso de cambios institucionales derivado de la reforma en materia de simplificación orgánica impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum.
Como parte de ese proceso se creó la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) , responsable de la política pública del sector, mientras que la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) comenzó operaciones en octubre del año pasado como órgano desconcentrado de esa dependencia. A ello se suma el fortalecimiento de Altán y de CFE como jugadores al ser operadores por el Estado.
Durante ese periodo de transición, analistas anticipaban que 2025 sería un año de ajuste para la industria debido a la implementación del nuevo esquema institucional y que 2026 marcaría el inicio de una etapa de mayor certidumbre para la inversión. Sin embargo, los datos del primer trimestre muestran que esa recuperación aún no se consolida.
Para Ramiro Tovar, profesor del ITAM y especialista en competencia económica y telecomunicaciones, la evolución de la inversión dependerá en buena medida de las señales que envíe el nuevo regulador conforme avance su consolidación.
Tovar sostuvo que un calendario predecible para la asignación de espectro radioeléctrico, una revisión del esquema de derechos que pagan los operadores y mayor certidumbre para proyectos de largo plazo contribuirían a fortalecer el entorno de inversión.
La economía y el entorno internacional marcarán la recuperación
Además de los cambios regulatorios, Tovar consideró que el entorno macroeconómico también ha reducido los incentivos para desarrollar nueva infraestructura.
“La contracción de la economía mexicana durante el primer trimestre del año, junto con una expectativa de crecimiento cercana a 1% para todo el año, redujo los incentivos para ampliar la infraestructura, ya que una menor actividad económica limita la demanda esperada de servicios de telecomunicaciones por parte de hogares y empresas”.
A ello ahora se suma la incertidumbre en torno al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). De acuerdo con Tovar, la posibilidad de revisiones anuales al acuerdo comercial reduce el horizonte de planeación para proyectos intensivos en capital, como las redes de telecomunicaciones, cuyos periodos de recuperación suelen extenderse por diez años o más.
“Las telecomunicaciones son especialmente sensibles al ser proyectos intensivos en capital con periodos de recuperación de diez años o más, y eso hace que sean incompatibles con reglas que se revisan cada doce meses”, afirmó.