Islas explicó que la evaluación se realiza nodo por nodo en todo el país para detectar las regiones donde podrían presentarse restricciones en el suministro y planificar las obras de transmisión y distribución que permitan evacuar la energía disponible.
Como parte de esa estrategia, el gobierno contempla inversiones superiores a 50,000 millones de dólares para fortalecer el Sistema Eléctrico Nacional. De ese monto, alrededor de 30,000 millones de dólares se destinarán a nuevos proyectos de generación; 10,000 millones a infraestructura de transmisión, y entre 3,500 y 4,000 millones de dólares al reforzamiento de las redes de distribución.
“Con esa planeación de cada año, y esas inversiones que ya sabemos dónde hacerlas, queremos hacer un sector eléctrico que se sienta seguro. México va a tener energía, pero sobre todo va a haber energía limpia”, afirmó.
El funcionario añadió que las empresas que busquen incrementar el consumo de electricidad proveniente de fuentes renovables podrán acreditar su origen mediante los Certificados de Energía Limpia (CEL), lo que permitirá dar trazabilidad a la energía utilizada en sus operaciones.
El cuello de botella está en las redes
Las declaraciones del subsecretario se producen en un contexto en el que el sistema eléctrico mexicano enfrenta un debate sobre las interrupciones del servicio registradas en distintas regiones del país.
Como publicó previamente Expansión, existe una diferencia entre lo que la población identifica como “apagones” y lo que el gobierno define como “interrupciones en el servicio”. Más allá de la nomenclatura, ambos fenómenos reflejan un sistema eléctrico que opera con limitaciones principalmente en la infraestructura de transmisión y distribución.
En materia de generación, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó previamente a Expansión que dispone de una capacidad efectiva de 62,712 megawatts, pese a contar con una capacidad instalada cercana a 90,000 megawatts. Para este verano, la demanda máxima de electricidad se estima en 55,600 megawatts, lo que dejaría un margen operativo de reserva superior al 9%.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha atribuido las interrupciones recientes a limitaciones en las redes eléctricas más que a una insuficiencia de generación.
“Apagones son mucho tiempo y significa falta de capacidad de generación; son interrupciones en el servicio en algunos lugares, producto de las fallas en distribución, más que en generación; es decir, no son suficientes las líneas para distribuir la energía. Entonces, apagones significa que no hay la capacidad de generación suficiente para la demanda y eso no existe (en México)”, afirmó durante su conferencia del 24 de junio.