El fenómeno alcanzó a otras marcas de moda
Panam no fue la única empresa que buscó capitalizar el interés generado por el futbol.
New Era, una marca asociada principalmente con las licencias de la NFL, la NBA y las Grandes Ligas de béisbol, incorporó una oferta de gorras y playeras con una estética más cercana al futbol durante el torneo.
También Vans, tradicionalmente vinculada al skateboarding y a la cultura urbana, lanzó productos inspirados en la Copa del Mundo para conectar con consumidores atraídos por el evento.
El fenómeno también alcanzó al segmento de fast fashion. Bershka y Pull & Bear, pertenecientes al grupo español Inditex, así como C&A, destinaron durante las primeras semanas del Mundial espacios en sus tiendas para comercializar colecciones con los colores de México y de otras selecciones nacionales. Conforme avanzó el torneo y concluyó la participación mexicana, estas líneas comenzaron a desaparecer de los aparadores.
“Vamos a empezar a ver paulatinamente la salida de las colecciones con descuento, es parte del juego comercial, además de que también por cambio de estación indirectamente todas las marcas entramos a la temporada de rebajas”, explicó Reglín.
Pero más allá de los ciclos comerciales, el desempeño de estas colecciones refleja que el consumo asociado al Mundial fue más allá de la afición deportiva y estuvo impulsado por un sentimiento de identidad nacional, reforzado por el hecho de que México fuera una de las sedes de la Copa del Mundo.
“Esta temporada de fútbol sacó nuestro orgullo de ser mexicanos. Creo que es una combinación de ambas cosas, pero la energía colectiva movió la aguja hacia el orgullo de albergar una Copa del Mundo, sin importar qué tanto pudieras saber de fútbol”, afirmó Paola Reglín.