De las plantas exportadoras al resto del mercado laboral
La expectativa de un mayor escrutinio también es compartida por organizaciones sindicales. Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimentario y del Comercio (SNAC), considera que Washington llegará a las revisiones con una evaluación distinta a la del gobierno mexicano sobre la implementación de la reforma laboral.
“El gobierno de Estados Unidos está muy descontento con los avances que ha habido a raíz de la reforma laboral. Ellos saben perfectamente qué sindicatos siguen siendo simulación y cómo se manejan a nivel sindical. No ha habido avances sustanciales en lo laboral y el gobierno mexicano dice que sí”, afirma.
A su juicio, esa diferencia de diagnósticos provocará una mayor presión sobre industrias consideradas estratégicas para la integración regional, como la automotriz, además del acero, el aluminio y parte del sector agroalimentario.
“En México sigue habiendo una simulación sindical en todos lados. Estados Unidos sabe que la mayoría de los contratos legitimados fueron a través de las mismas empresas y que la gente sigue sin poder salirse de los grandes contratos colectivos”, asegura.
Martínez Araiza sostiene que la revisión también representa una oportunidad para discutir temas que quedaron pendientes desde la entrada en vigor del tratado, entre ellos la formalidad laboral, la libertad de asociación y la evolución de los salarios.
“Nosotros propusimos un salario mínimo regional de 1,750 pesos por familia al mes. No es por sector; es cuánto necesita una familia mexicana para sobrevivir con dignidad”, enfatiza.
El impacto potencial de cualquier modificación regulatoria se extendería sobre un tejido empresarial dominado por pequeñas unidades económicas.
Los micronegocios representan 95.5% de los establecimientos del país y concentran 41.5% del personal ocupado, de acuerdo con el Inegi. Además, la participación de las mujeres en las actividades económicas alcanzó 43.6%, la cifra más alta registrada por los Censos Económicos, mientras que 101,184 establecimientos emplean a personas con algún tipo de discapacidad.
La experiencia de los últimos años sugiere que las revisiones del T-MEC pueden trascender el ámbito estrictamente comercial. La reforma laboral de 2019 nació de los compromisos asumidos por México en el tratado, pero terminó modificando las reglas para todo el mercado laboral.
Por ello, la próxima revisión no solo medirá qué tanto avanzó México en materia laboral, sino que también definirá si serán necesarios nuevos ajustes regulatorios que podrían extenderse a buena parte del mercado laboral mexicano.