Ese cambio de percepción modifica también la decisión de compra. El estudio de ADM muestra que 48% de los dueños de mascotas proporciona una dieta especializada varias veces por semana, 38% incorpora suplementos alimenticios y 54% mantiene rutinas preventivas de cuidado, una señal de que la prevención comienza a sustituir la atención reactiva en el cuidado de perros y gatos.
"Los consumidores están dispuestos a pagar más por una alimentación que contribuya a una mejor salud y calidad de vida. El precio es importante, pero ya no es el principal detonador de compra", señaló Aguilar.
Además, 31% de los consumidores declara buscar alimentos que ayuden a prolongar la vida de sus mascotas.
Las croquetas se parecen cada vez más a los suplementos
La especialización también cambia el desarrollo de nuevos productos. La industria incorpora ingredientes que hasta hace pocos años se asociaba con la nutrición humana, como omega 3, prebióticos, probióticos, glucosamina, antioxidantes, ácido hialurónico y extractos botánicos, con el objetivo de atender funciones específicas como la salud intestinal, la movilidad, el sistema inmune o el deterioro cognitivo.
Para Ricardo Rodríguez, responsable del área de Pet Solution Manager de ADM, la alimentación especializada responde a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento. Conforme aumenta la edad, los perros presentan modificaciones en el metabolismo, pérdida de masa muscular, problemas articulares, alteraciones en la microbiota intestinal y disminución de funciones cognitivas, condiciones que requieren una nutrición distinta a la de un animal adulto joven.
Incluso el momento en que un perro entra a la etapa senior varía según su tamaño. Mientras las razas pequeñas suelen cambiar de alimentación después de los siete años, las razas gigantes requieren fórmulas especializadas desde los cinco años debido a su menor expectativa de vida y a un envejecimiento más acelerado.
Para los fabricantes, México representa uno de los mercados con mayor potencial para introducir este tipo de productos. El estudio de ADM identifica al consumidor mexicano como uno de los más receptivos a las innovaciones dentro de la categoría, con una alta disposición a probar nuevos ingredientes y una elevada conversión entre la intención de compra y la adquisición efectiva del producto.
"Hay mucha apertura y una alta probabilidad de escalar los productos que se lanzan", explicó Aguilar.