Conforme crece la venta de estos vehículos, la disposición de las baterías comienza a convertirse en una oportunidad de negocio. Entre enero y mayo de 2026, los autos electrificados —híbridos, híbridos enchufables y eléctricos— representaron cerca de 12% del mercado automotriz nacional, ya que se vendieron más de 77,700 unidades, un 42% más frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el INEGI.
Cada unidad vendida hoy se convertirá en una batería que eventualmente requerirá mantenimiento, reparación, reutilización o reciclaje. Y no se trata de una pieza cualquiera, pues la batería puede representar hasta 40% del valor total de un vehículo.
“Es un negocio cada vez más rentable y atractivo”, expone Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA). “Una batería de 300 kilos sigue conteniendo materiales valiosos después de 300,000 kilómetros. Si somos capaces de reciclarlos, pueden volver a ser baterías u otros productos”, añade.
El mercado mundial de reciclaje de baterías de ion-litio alcanzará un valor de 5,630 millones de dólares este año y crecerá hasta 18,740 mdd hacia 2035, un alza a tasa anual compuesta de 14.29%, según Business Research Insights; aunque existen otros pasos antes de llegar al reciclaje.
Algunas empresas ya buscan posicionarse. En Reino Unido, la firma Altilium opera dos instalaciones dedicadas al procesamiento de baterías fuera de uso y construye una tercera planta con capacidad para tratar hasta 150,000 baterías anualmente.
La compañía sostiene que los materiales recuperados pueden igualar o incluso superar el desempeño de materiales vírgenes obtenidos mediante minería tradicional. Investigaciones desarrolladas junto con el Imperial College de Londres apuntan incluso a baterías con mayor duración y tiempos de carga más rápidos utilizando materiales reciclados.
Un análisis de ciclo de vida realizado por la consultora Minviro encontró además que los materiales para cátodos producidos a partir de insumos reciclados podrían reducir hasta 74% el impacto climático frente a materiales provenientes de cadenas de suministro convencionales.