Para Ricardo Arvizu, Head of Product Strategy en Geely Auto México, esa combinación explica buena parte de la diferencia tecnológica que la compañía busca imprimir a sus futuros híbridos.
“Anteriormente, las marcas establecidas a nivel global habían puesto un motor eléctrico y una batería a su motor de combustión que ya tenían. Acá fue al revés”, explicó en entrevista con Expansión.
La lógica detrás del desarrollo consiste en partir de una arquitectura eléctrica, con su motor y batería, para después incorporar un motor de combustión. Geely asegura que el resultado puede alcanzar eficiencias térmicas cercanas a 50%, uno de los niveles más altos que busca alcanzar la industria.
“No estoy pensando en electrificar un vehículo de combustión, estoy pensando en combustionar un vehículo eléctrico”, dijo Arvizu.
China cambia la dirección del aprendizaje tecnológico
La frase resume una transformación más amplia de la industria automotriz china. Durante décadas, los fabricantes del país buscaron cerrar la brecha tecnológica frente a las compañías japonesas, europeas y estadounidenses.
Ese proceso cambió con el crecimiento de los vehículos eléctricos. China se convirtió en uno de los principales centros mundiales para el desarrollo de baterías, motores eléctricos, electrónica de potencia y software, mientras sus fabricantes ganaron experiencia a una velocidad que les permitió competir con las armadoras tradicionales.
Ahora ese conocimiento comienza a trasladarse a tecnologías que durante décadas estuvieron dominadas por los fabricantes establecidos, entre ellas los sistemas híbridos.
El caso de Geely resulta ilustrativo porque su ventaja no depende únicamente de desarrollar tecnología dentro de la compañía. También está en su capacidad para asociarse con empresas que ya poseen las capacidades que necesita y convertir ese conocimiento en nuevos productos.
Horse Powertrain es uno de los ejemplos más claros de esta estrategia.
La compañía nació de la alianza entre Renault y Geely para desarrollar sistemas de propulsión y posteriormente incorporó a Saudi Aramco. El acuerdo reúne capacidades distintas de tres actores de la industria.
Renault aporta décadas de experiencia en motores de combustión; Geely, el conocimiento adquirido en electrificación; mientras Saudi Aramco participa con su interés en tecnologías capaces de mantener un espacio para los combustibles líquidos en una industria que avanza hacia la electrificación.
La combinación permite a Geely acelerar el desarrollo de sistemas híbridos sin tener que recorrer desde cero cada una de las etapas tecnológicas.