Desde el 1 de enero, los vehículos producidos en países con los que México no tiene tratados de libre comercio, entre ellos China, enfrentan un incremento arancelario de hasta 50% al ingresar al país. Para las marcas chinas que dependen de la importación, el cambio elevó el costo de llevar sus vehículos al mercado y las obligó a buscar mecanismos para evitar trasladarlo por completo al consumidor.
Changan pudo aplazar ese impacto mediante el inventario que ingresó antes de la entrada en vigor de las nuevas tarifas. Pero esa estrategia tiene un límite, ya que los vehículos almacenados se venden y, aunque la compañía no establece una fecha para que se termine ese inventario, ya trabaja en el escenario posterior.
“Tenemos varios planes que se están desarrollando. Uno sí sería continuar con la parte de importar con un subsidio un poco más grande de la marca, pues una de las promesas de Changan es tener todo el producto equipado a un precio muy accesible, también estamos explorando el tema de la manufactura local o una planta de semiensamble”, señala Portillo.
La disyuntiva es relevante para una marca que ha acelerado su presencia en México. Changan acumula 12,855 vehículos vendidos en lo que va del año, un crecimiento de 43.2%, frente a un avance de 5.04% del mercado mexicano, de acuerdo con datos del Inegi.
El ritmo de crecimiento explica por qué el precio se ha convertido en una variable que la empresa busca preservar incluso frente al nuevo costo de importación. La estrategia que evalúa no depende de una sola alternativa, ya que por un lado está la posibilidad de que la matriz absorba una mayor parte del arancel mediante subsidios; por otro, aparece la producción en México como una vía para reducir la exposición a las tarifas de importación.
Una filial con más margen de maniobra
La empresa también llega a esta nueva etapa con una estructura distinta a la que tenía cuando desembarcó en el país. Changan llegó a México en 2021 de la mano de Motornation, pero en 2023 estableció una subsidiaria directa de la casa matriz, una ruta que también han seguido otras marcas de origen chino como Jetour.
Para Portillo, esa decisión adquirió mayor relevancia frente al nuevo escenario comercial. La filial permite que las decisiones de la marca en México tengan un vínculo más directo con la matriz, justo cuando el negocio enfrenta un cambio en sus costos de operación.
“Sin duda el respaldo ha estado siempre, pero sí se fortaleció, claramente, al crear el corporativo y traer la marca como tal, porque México es una prioridad para este plan de expansión global para la marca y yo siempre lo resalto, México fue el primer país fuera de China donde se instaló un corporativo, se instalaron los headquarters”, afirma.
El crecimiento también ha estado acompañado por una expansión de su red comercial. Changan cuenta actualmente con 67 puntos de venta en el país y prevé sumar cuatro agencias más antes de que termine el año, entre ellas en mercados donde todavía identifica espacio para ampliar su cobertura, como Mexicali y Chetumal.
La compañía atribuye parte de su avance a la sociedad con grupos de distribuidores con experiencia en el mercado mexicano. Entre ellos está Alden, uno de los grupos de distribución automotriz de mayor tamaño en el país.
“Para nosotros son muy importantes nuestros socios de negocio, los dueños de las distribuidoras, porque hicimos sociedad con grupos muy importantes que conocen la industria, conocen el negocio y eso claramente nos ayuda a crecer mucho más rápido”, dice Portillo.