El deterioro se presenta tanto en el transporte de mercancías como en el de pasajeros. En los camiones de carga, la antigüedad promedio pasó de 19.5 años en 2025 a 20.2 años actualmente, mientras que en los autobuses para pasajeros aumentó de 15.5 a 16.2 años.
La situación implica que una parte importante de las unidades que circulan por las carreteras mexicanas pertenece a generaciones anteriores a la incorporación de buena parte de las tecnologías de seguridad y eficiencia que actualmente ofrece la industria de vehículos pesados.
Para la IRU, una flota envejecida representa diversos riesgos, principalmente en materia ambiental y fisicomecánica. El deterioro de componentes críticos, así como las mayores emisiones de vehículos antiguos, elevan los desafíos para un sector que mueve mercancías y pasajeros a través de buena parte del territorio nacional.
El costo ambiental de una flota vieja
El impacto no se limita al desempeño de los vehículos. El Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés) advierte sobre las consecuencias de las emisiones provenientes del transporte carretero para la salud pública.
De acuerdo con el organismo, las emisiones del transporte por carretera llegan a provocar una muerte prematura cada 45 segundos y están relacionadas con un nuevo caso de asma infantil cada dos segundos.
México se encuentra entre los países con mayor impacto. El ICCT señala que México, Brasil, Colombia y Perú están entre las 20 naciones con mayor número de nuevos casos de asma pediátrica asociados con la contaminación vehicular.
“Bajo un escenario de electrificación ambicioso, el país podría evitar acumulativamente alrededor de 228,000 muertes prematuras y 54,400 nuevos casos de asma infantil hasta 2050, ubicándose entre los diez países del mundo que podrían salvar más vidas mediante la descarbonización del transporte”, agregó.
Seguridad, otro foco rojo
El envejecimiento también genera preocupaciones en materia de seguridad vial. Un camión o autobús con muchos años de operación requiere un mantenimiento adecuado de componentes como frenos, neumáticos, suspensión y dirección para mantener condiciones apropiadas de circulación.
La situación se vuelve preocupante al considerar que alrededor del 84% de los siniestros en carretera están relacionados con errores humanos de acuerdo con datos de la SICT, ya que México enfrenta un déficit de paradores seguros para conductores, lo que significa que las personas que desempeñan esta labor en la mayoría de los casos enfrentan fatiga y cansancio.
Con lo anterior, contar con autobuses o camiones más nuevos, permitiría acceder a los dispositivos de seguridad con los que ya gozan las unidades nuevas, tales como control electrónico de estabilidad, asistente de carril, alerta de fatiga, detector de puntos ciegos y frenados automáticos de emergencia cada vez más precisos.