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México mueve pasajeros y mercancías en camiones y autobuses de hasta 20 años, cuatro veces la edad recomendada

El deterioro de componentes críticos, así como las mayores emisiones de vehículos antiguos, elevan los desafíos para un sector que mueve mercancías y pasajeros a través de buena parte del territorio nacional.
México tiene autobuses de pasajeros y camiones de 20 años, cuatro veces más viejos de lo recomendado en el mundo
Las unidades nuevas incorporan tecnologías como frenado automático de emergencia, detección de puntos ciegos y alertas de fatiga, sistemas que no están disponibles en buena parte de la flota antigua. (Cortesía SICT)

El parque vehicular en México, tanto de unidades de carga como de autobuses, enfrenta un problema de envejecimiento de su parque vehicular. La antigüedad promedio de los camiones de carga y autobuses de pasajeros llegó a 19.4 años, de acuerdo con las últimas cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), frente a los 18.7 años registrados un año antes.

La edad de la flota mexicana contrasta con la recomendación internacional. La Asociación Internacional de Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés) considera que los vehículos pesados deberían tener una antigüedad promedio de entre cinco y siete años. Con ello, la flota mexicana se encuentra casi cuatro veces por encima del límite inferior recomendado.

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El deterioro se presenta tanto en el transporte de mercancías como en el de pasajeros. En los camiones de carga, la antigüedad promedio pasó de 19.5 años en 2025 a 20.2 años actualmente, mientras que en los autobuses para pasajeros aumentó de 15.5 a 16.2 años.

La situación implica que una parte importante de las unidades que circulan por las carreteras mexicanas pertenece a generaciones anteriores a la incorporación de buena parte de las tecnologías de seguridad y eficiencia que actualmente ofrece la industria de vehículos pesados.

Para la IRU, una flota envejecida representa diversos riesgos, principalmente en materia ambiental y fisicomecánica. El deterioro de componentes críticos, así como las mayores emisiones de vehículos antiguos, elevan los desafíos para un sector que mueve mercancías y pasajeros a través de buena parte del territorio nacional.

El costo ambiental de una flota vieja

El impacto no se limita al desempeño de los vehículos. El Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés) advierte sobre las consecuencias de las emisiones provenientes del transporte carretero para la salud pública.

De acuerdo con el organismo, las emisiones del transporte por carretera llegan a provocar una muerte prematura cada 45 segundos y están relacionadas con un nuevo caso de asma infantil cada dos segundos.

México se encuentra entre los países con mayor impacto. El ICCT señala que México, Brasil, Colombia y Perú están entre las 20 naciones con mayor número de nuevos casos de asma pediátrica asociados con la contaminación vehicular.

“Bajo un escenario de electrificación ambicioso, el país podría evitar acumulativamente alrededor de 228,000 muertes prematuras y 54,400 nuevos casos de asma infantil hasta 2050, ubicándose entre los diez países del mundo que podrían salvar más vidas mediante la descarbonización del transporte”, agregó.

Seguridad, otro foco rojo

El envejecimiento también genera preocupaciones en materia de seguridad vial. Un camión o autobús con muchos años de operación requiere un mantenimiento adecuado de componentes como frenos, neumáticos, suspensión y dirección para mantener condiciones apropiadas de circulación.

La situación se vuelve preocupante al considerar que alrededor del 84% de los siniestros en carretera están relacionados con errores humanos de acuerdo con datos de la SICT, ya que México enfrenta un déficit de paradores seguros para conductores, lo que significa que las personas que desempeñan esta labor en la mayoría de los casos enfrentan fatiga y cansancio.

Con lo anterior, contar con autobuses o camiones más nuevos, permitiría acceder a los dispositivos de seguridad con los que ya gozan las unidades nuevas, tales como control electrónico de estabilidad, asistente de carril, alerta de fatiga, detector de puntos ciegos y frenados automáticos de emergencia cada vez más precisos.

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La solución del gobierno

A finales de mayo de este año, el Gobierno de México, a través de la SICT, anunció el lanzamiento del Programa de Modernización del Autotransporte Federal de Pasaje y de Carga , dirigido a los micro y pequeños transportistas, que llegan a representar entre el 80 y 90% de los permisionarios del sector en ambos segmentos.

El programa, enfocado para aquellos transportistas que cuentan con una hasta 30 unidades, brinda garantías de financiamiento a través de NAFIN y el respaldo del gobierno federal, ya comenzó a dar resultados, de acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact).

En enero, la producción de camiones en México caía 51.9% hasta las 6,653 unidades, la peor cifra para ese mes en los registros del Inegi, una disminución que para mayo fue de 17.3% y que, de acuerdo con la Anpact, se trató de una mejoría por dicho programa.

Ya que la producción de camiones se encarga de atender principalmente el mercado local, a diferencia de la industria de vehículos ligeros que ve en Estados Unidos su principal cliente, la expectativa es que esta siga mejorando paulatinamente a medida que avanza al año y las compras de unidades nuevas continúan.

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