Afectación a las finanzas de las empresas y usuarios
La AMOMVAC sostiene que el impacto es todavía mayor para este segmento, debido a que sus márgenes son más estrechos que los de los concesionarios que cuentan con infraestructura propia. Los costos de verificación documental, adecuaciones tecnológicas, resguardo de datos y obligaciones de reporte representan, según la asociación, una carga regulatoria asimétrica.
El efecto puede alcanzar la competencia del mercado, pues estos costos pueden inhibir la entrada de nuevos operadores y terminar trasladándose a los usuarios mediante mayores precios o menores incentivos comerciales.
Telefónica México, que opera la marca Movistar, informó a Expansión que desde enero ha invertido alrededor de 4 millones de dólares en el desarrollo de plataformas, adecuaciones tecnológicas, fortalecimiento de sus sistemas y rediseño de procesos para cumplir con las nuevas obligaciones.
La compañía explicó que la implementación también obligó a modificar de manera integral los procesos de contratación, activación y conservación del servicio. Esto implicó incorporar nuevos pasos de validación que aumentaron las cargas operativas y generaron nuevas fricciones para los usuarios.
“Consideramos que estos costos económicos, operativos y comerciales deben considerarse durante la evaluación de efectividad de la norma. Para nosotros es importante hacer notar que el cumplimiento de esta norma ha representado un esfuerzo financiero y operativo significativo y que está produciendo cambios estructurales en la operación del mercado”, consideró la compañía.
Menos de la mitad de las líneas están vinculadas
El proceso todavía está lejos de concluir. Hasta el 19 de agosto se habían registrado 73.2 millones de líneas, equivalentes a 46.5% de las 157.1 millones de líneas activas en el país. Esto significa que más de la mitad del universo todavía no había completado el proceso de vinculación.
El siguiente corte, programado para el 31 de agosto, vuelve a poner a prueba la capacidad de las empresas para procesar un volumen elevado de solicitudes y, posteriormente, ejecutar suspensiones sobre las líneas que no cumplan con los requisitos.
Moreno Loza consideró que, ante este escenario, la autoridad debería implementar mecanismos para evitar una nueva saturación de las plataformas y dar mayor certidumbre a los usuarios. Hasta ahora, señaló, una parte de la población ha percibido la política más como “ algo autoritario que como un mecanismo de protección ”.
El especialista también reconoció que los operadores deberán perfeccionar sus mecanismos de vinculación y, en algunos casos, realizar nuevas inversiones para garantizar que el registro se lleve a cabo de manera correcta y eficiente.
“La autoridad tendría que acompañar estos procesos y más porque hay mucha reticencia y enojo por parte de la población. Estamos ante una política que choca con derechos fundamentales como es el acceso a los servicios de conectividad”, advirtió.