La razón está en el proceso de optimización que atraviesan las empresas. Los cambios en las plataformas de producción, la incorporación de nuevas tecnologías y la presión sobre los márgenes han llevado a los fabricantes a buscar una mayor productividad con las capacidades instaladas.
“La industria ha venido utilizando las capacidades instaladas que estaban disponibles y haciéndose más eficiente. Esto ha propiciado, en las contrataciones y en la configuración de las plantillas laborales, un ajuste en el cual, si le sumamos otros factores, como las presiones regulatorias y los costos asociados a los incrementos salariales acumulados, etcétera, sí hemos tenido presión”, añade Padilla.
De esta manera, el ajuste laboral no responde exclusivamente a la política arancelaria estadounidense. A las modificaciones en los volúmenes de producción se suman mayores costos laborales, presiones regulatorias y la necesidad de elevar la eficiencia, factores que han reducido los márgenes de las compañías.
El efecto puede ser particularmente relevante en regiones con una fuerte concentración automotriz, como Puebla y el corredor centro-Bajío, donde una reducción en la producción de una armadora tiene efectos sobre proveedores de distintos niveles.
México gana terreno como proveedor de Estados Unidos
A pesar de la pérdida de empleos, la industria mexicana de autopartes enfrenta el actual escenario comercial con una creciente integración con la producción automotriz estadounidense. Del total de importaciones de componentes que realiza Estados Unidos, 44.7% corresponde a autopartes fabricadas en México, el nivel más alto registrado en los datos históricos de la INA.
Además, la proporción de componentes producidos en México que cumplen con las reglas de origen del T-MEC aumentó desde el inicio de la actual ola arancelaria.
Antes del regreso de Trump a la Casa Blanca, alrededor de 50% de las autopartes fabricadas en México cumplían con los requisitos del acuerdo comercial para quedar exentas de aranceles. Actualmente, esa proporción alcanza 80%, de acuerdo con la INA.