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Gobierno apuesta por deducciones fiscales a empresas para impulsar el Plan México

La propuesta, que es parte del proyecto de Paquete Económico 2027, considera la deducción inmediata de una parte del valor de maquinaria, así como una deducción adicional sobre gastos de capacitación e innovación.
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La reforma fiscal incorpora incentivos del Plan México para promover activos productivos, tecnología, capacitación e innovación, con un fondo específico para pymes. (Cortesía)

La apuesta del gobierno para impulsar el Plan México comienza a tomar forma con nuevos incentivos fiscales. A partir de 2027, invertir en maquinaria, incorporar tecnología, capacitar trabajadores o desarrollar una patente podría traducirse en una menor carga fiscal.

La propuesta de Paquete Económico para 2027 incorpora a la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) estímulos que hasta ahora formaban parte de la estrategia económica del gobierno, con un énfasis particular en las pequeñas y medianas empresas.

El mecanismo tendrá dos grandes vertientes. La primera permitirá deducir de manera inmediata una parte del valor de determinados activos fijos nuevos. La segunda ofrecerá una deducción adicional de 25% sobre el incremento en los gastos destinados a capacitación e innovación.

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Incentivos para invertir

La deducción inmediata aplicará a bienes nuevos de activo fijo adquiridos entre el 1 de enero de 2027 y el 30 de septiembre de 2030. Para acceder al beneficio, los activos deberán utilizarse por primera vez en México y permanecer en operación durante al menos dos años.

El porcentaje de deducción dependerá del tipo de inversión. Las actividades relacionadas con la manufactura, ensamble y transformación de componentes magnéticos y tarjetas electrónicas para computación podrán deducir de inmediato 100% de la inversión.

La tasa será de 86% para dados, troqueles, moldes, matrices y herramental, así como para maquinaria destinada a investigación de nuevos productos o desarrollo tecnológico. Para equipos de cómputo personales y portátiles, servidores, impresoras, lectores ópticos, concentradores de red y almacenamiento externo, el porcentaje será de 85%.

Otros activos vinculados con la transición tecnológica y productiva tendrán una deducción de 83%. En este grupo están los vehículos eléctricos, híbridos y de hidrógeno, además de autobuses, camiones, montacargas, bicicletas y motocicletas eléctricas, así como maquinaria para construcción, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

La propuesta también contempla una deducción inmediata de 80% para maquinaria y equipo utilizado en restaurantes, mientras que construcciones y restauraciones de inmuebles patrimoniales o históricos, equipos de comunicación telefónica y satelital en tierra e infraestructura de transporte eléctrico e hidrocarburos tendrán una tasa de 67%.

Para construcciones e instalaciones generales, así como maquinaria para generación y distribución de electricidad y procesamiento de alimentos básicos como azúcar, granos y aceites, la deducción será de 49%.

El estímulo, sin embargo, no será universal. Quedan fuera mobiliario y equipo de oficina, automóviles con motor de combustión interna, blindaje de vehículos, bienes que no puedan identificarse individualmente y aviones que no estén destinados a la aerofumigación agrícola.

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Capacitar para crecer

El segundo componente busca que el incentivo fiscal no se limite a la compra de maquinaria y equipos, sino que también alcance el desarrollo de las capacidades de los trabajadores y la innovación dentro de las empresas.

La propuesta establece una deducción adicional de 25% sobre el incremento en los gastos de capacitación e innovación. Para determinar el monto adicional se comparará el gasto realizado durante el ejercicio con el promedio de los tres ejercicios fiscales anteriores y únicamente se considerará el incremento positivo.

En capacitación, el estímulo estará enfocado en formación técnica y científica para trabajadores activos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Los programas deberán estar relacionados con la actividad de la empresa y podrán incluir esquemas de educación dual desarrollados en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La otra vertiente corresponde a innovación. El beneficio podrá aplicarse a proyectos de inversión destinados al desarrollo de invenciones que permitan obtener patentes, así como a proyectos para conseguir certificaciones iniciales necesarias para incorporarse a cadenas de proveeduría local o regional.

Así, el gobierno busca que el estímulo fiscal funcione no solamente como una herramienta para reducir el costo tributario de una inversión, sino como un mecanismo para incentivar la incorporación de empresas a cadenas productivas y elevar sus capacidades tecnológicas.

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