La reducción presupuestaria puede ser un comportamiento habitual en proyectos de reciente creación, ya que durante sus primeras etapas requieren mayores recursos públicos para poner en marcha su infraestructura, operación y estructura administrativa. Conforme estos proyectos maduran, consolidan sus actividades y avanzan hacia una mayor autonomía financiera, las asignaciones pueden disminuir de manera gradual.
Este es, en parte, el caso de Mexicana de Aviación, que después de su relanzamiento ha transitado hacia una etapa de consolidación operativa. Sin embargo, en la aerolínea estatal el ajuste resulta más complejo, debido a que la empresa todavía no alcanza la rentabilidad y, por tanto, aún depende del respaldo presupuestario para sostener su operación.
El regreso de Mexicana de Aviación
La aerolínea regresó a los cielos el 26 de diciembre de 2023, bajo la operación de la Secretaría de la Defensa Nacional ( Sedena), después de que el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador comprara la marca y relanzara la compañía como una empresa estatal.
Desde entonces, Mexicana ha atravesado distintos problemas operativos, entre ellos una flota limitada, cambios en los contratos de arrendamiento y la cancelación de rutas. La llegada de nuevos aviones Embraer permitió mejorar parte de esas condiciones y ampliar nuevamente su oferta desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles ( AIFA), que funciona como su principal base de operaciones.
Sin embargo, el crecimiento de la operación todavía no se ha traducido en rentabilidad. De acuerdo con los últimos datos públicos disponibles, correspondientes al periodo del 1 de enero al 30 de septiembre del año pasado, Mexicana reportó activos totales por 392.7 millones de pesos, frente a pasivos por 2,108 millones de pesos.
El recorte presupuestario propuesto para 2027 ocurre, por tanto, mientras la empresa continúa en una etapa de consolidación. La menor disponibilidad de recursos podría reducir el margen con el que cuenta la aerolínea para absorber costos, abrir nuevas rutas o fortalecer su estructura operativa mientras busca alcanzar un punto de equilibrio.
Más vuelos, pero todavía sin solidez financiera
Las cifras operativas muestran una evolución favorable. De acuerdo con los últimos datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), entre enero y abril de este año Mexicana realizó 2,584 vuelos, el doble de los registrados durante el mismo periodo de 2025.
El crecimiento en pasajeros, sin embargo, fue menor. Durante el primer cuatrimestre del año, la aerolínea transportó 156,806 viajeros, 30% más que los 120,612 pasajeros movilizados en el mismo periodo del año anterior.
La diferencia entre el crecimiento de vuelos y el de pasajeros refleja uno de los retos que enfrenta la empresa estatal. Incrementar frecuencias y rutas requiere recursos, pero para que esa expansión contribuya a la sostenibilidad financiera también es necesario elevar la ocupación de las aeronaves y encontrar mercados donde exista suficiente demanda.
Mexicana inició operaciones con una flota distinta a la que utiliza actualmente. El primer vuelo de la nueva etapa fue realizado con un Boeing 737 operado originalmente por las Fuerzas Armadas, acondicionado y rematriculado para la aerolínea.
La intención inicial era arrendar 10 Boeing 737-800 de última generación. En agosto de 2023 se anunció que tres llegarían en septiembre y siete más en octubre de ese año, pero el calendario no se concretó.