La operación modifica también la forma en que se reporta el negocio. A partir de mayo, los resultados de CBX comenzaron a consolidarse en GAP y el grupo incorporó en su reporte trimestral los resultados correspondientes a dos meses de operación.
Para CBX, la integración abre una nueva etapa dentro de un grupo aeroportuario que puede aprovechar la infraestructura y los planes de desarrollo de Tijuana.
“Operar ya bajo el paraguas del grupo nos va a permitir expandir muchísimo las oportunidades que se tienen en el mercado”, afirma Goytortúa.
Entre las posibilidades que están sobre la mesa están una ampliación de la terminal, un hotel y nuevos servicios para las arrendadoras de autos. El monto específico de inversión de CBX todavía está en evaluación, de acuerdo con el directivo.
La siguiente apuesta es conectar con Asia
Después de una década en la que CBX ayudó a convertir a Tijuana en una puerta de entrada para viajeros del sur de California, la compañía busca ampliar el papel del aeropuerto hacia otros mercados.
Actualmente operan desde Tijuana conexiones internacionales como Hainan Airlines, con cinco frecuencias semanales a Beijing, y China Southern, con tres frecuencias semanales, según Goytortúa.
El objetivo es aprovechar la posibilidad de conectar simultáneamente con el mercado mexicano y con los pasajeros del sur de California.
“Tijuana se tiene que convertir en el puerto de entrada más importante de Oriente para llegar a México, Latinoamérica y el sur de California”, sostiene el CEO.
La estrategia también contempla ampliar el uso de tecnología para agilizar los cruces. CBX ya implementó un sistema de procesamiento de pasajeros que permite enviar anticipadamente información documental a las autoridades estadounidenses y utilizar reconocimiento facial para verificar la identidad de los viajeros elegibles.
Para Goytortúa, esa combinación de controles previos, tecnología y procesamiento fronterizo es parte de lo que ha permitido mantener tiempos de cruce reducidos pese al endurecimiento de los controles migratorios estadounidenses.
A una década de su apertura, el puente que comenzó como una solución para los pasajeros del aeropuerto de Tijuana dejó de ser solamente una infraestructura fronteriza. Con millones de usuarios, un modelo basado en tarifas y servicios complementarios, un impacto económico regional estimado en 1,500 millones de dólares y ahora bajo el control de GAP, CBX busca convertirse en una plataforma de conectividad entre México, California y, en una siguiente etapa, Asia.