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México sigue sin almacenamiento estratégico de gas natural y los proyectos no avanzan

El gas que permanece en los ductos ayuda a mantener la operación, pero no basta para enfrentar interrupciones del suministro que pongan en riesgo a las industrias y las centrales eléctricas.
Mechero de gas natural que emite una llama constante por la quema del gas
México es un país que depende hasta en un 70% de las importaciones para cubrir su demanda local. (curraheeshutter/Getty Images/iStockphoto)

En solo tres días México podría sumirse en una crisis energética, eléctrica e industrial si por cualquier circunstancia se reduce o se deja de recibir gas natural de Estados Unidos, del que llega a depender hasta en 70% para cubrir la demanda nacional.

La vulnerabilidad no se debe únicamente al volumen de gas que México compra en el extranjero. También responde a la falta de infraestructura de almacenamiento para conservar inventarios que puedan utilizarse cuando disminuya el suministro por fenómenos meteorológicos, daños en los gasoductos, caídas en la producción o decisiones de política energética de Estados Unidos que restrinjan las exportaciones.

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El gas en los ductos no es una reserva estratégica

La discusión sobre la capacidad de respuesta del país ante una interrupción del suministro cobró relevancia después de que el director general del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) señalara que México dispone de tres días de almacenamiento de gas natural para enfrentar una contingencia. Sin embargo, esa cifra se refiere al combustible que permanece dentro del sistema de ductos, no a inventarios resguardados en instalaciones diseñadas para almacenar y liberar gas cuando sea necesario.

David Rosales, socio de Elevation Ideas, cuestionó que se considere almacenamiento el volumen de gas que circula por la infraestructura de transporte. Aunque ese inventario operativo puede aportar flexibilidad ante problemas de corto plazo, su capacidad es limitada y no sustituye las reservas que el país necesita para enfrentar una interrupción importante del suministro.

“Definitivamente no es almacenamiento, si tu te imaginas cuánto pasa por un popote, pues puede ser una gran cantidad pero la capacidad que tiene que es mínima, por eso no es almacenamiento por más que sí pueda ayudar a tener una pequeña flexibilidad en el sistema en caso de problemas operativos de muy corto plazo, pero insuficiente en un problema real”, concluyó Rosales.

La diferencia es relevante para la seguridad energética. El gas contenido en los ductos forma parte de la operación cotidiana del sistema de transporte. Una reserva estratégica, en cambio, requiere instalaciones capaces de conservar inventarios y ponerlos a disposición de los usuarios cuando el suministro habitual falla.

Sin esa infraestructura, una interrupción de las importaciones de gas natural puede trasladarse rápidamente a las centrales eléctricas, las industrias y otros consumidores que dependen del combustible. El margen operativo que ofrecen los ductos no elimina esa exposición.

Una reducción de envíos puso a prueba al sistema

La vulnerabilidad quedó de manifiesto a finales de septiembre y principios de octubre, cuando México recibió menores volúmenes de gas natural. En la conferencia mañanera del 7 de octubre, Cuitláhuac García, director general del Centro Nacional de Control de Gas Natural ( Cenagas), reconoció que el país enfrentó una situación crítica por la posibilidad de que disminuyera el suministro proveniente de Estados Unidos.

“De hecho, hace una semana hubo una situación crítica en Estados Unidos, avisaron que iban a dejar de enviar alrededor de la quinta parte de lo que en los gasoductos nacionales tomamos de gas natural de importación, y era un golpe fuerte. Sin embargo, pudimos (…) pudimos afrontarlo sin problemas”, dijo el funcionario.

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Cenagas aclaró posteriormente a Expansión que la reducción de los flujos obedeció al mantenimiento del gasoducto Inyección Ramones , no a una decisión del gobierno estadounidense para limitar las exportaciones a México.

Las afectaciones se extendieron del 24 de septiembre al 4 de octubre, periodo en el que el flujo se redujo entre 950 millones y 1,350 millones de pies cúbicos diarios, de acuerdo con el organismo.

El episodio no confirmó un recorte político de las exportaciones, pero sí mostró la importancia de contar con alternativas para responder a una disminución del suministro. Incluso cuando una afectación está programada, la ausencia de inventarios estratégicos limita las herramientas disponibles para amortiguar sus efectos.

Los planes de almacenamiento de gas natural en México

La falta de almacenamiento estratégico de gas natural no es un problema identificado recientemente. El 26 de noviembre de 2018, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se publicó la Política Pública en Materia de Almacenamiento de Gas Natural , derivada de los cambios impulsados por la reforma energética de 2013.

El documento fijó una meta concreta para 2026. México debía contar con un inventario estratégico mínimo equivalente a cinco días de consumo nacional, estimado entonces en alrededor de 45,000 millones de pies cúbicos de gas natural. El Cenagas recibió la responsabilidad de coordinar el desarrollo de la infraestructura y los proyectos necesarios para mejorar la seguridad del suministro.

La política contemplaba distintas alternativas tecnológicas, entre ellas tanques de gas natural licuado (GNL), yacimientos agotados de hidrocarburos, cavernas salinas y acuíferos confinados. La elección dependía de las características de cada sitio, la viabilidad técnica y los costos de desarrollo.

Sin embargo, la meta no se tradujo en instalaciones de almacenamiento estratégico. Con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la necesidad de contar con reservas permaneció en los documentos de planeación, pero no se consolidó en infraestructura.

Rosales explicó que el rezago combina decisiones de política energética con obstáculos económicos. Evaluar los sitios potenciales requiere inversiones millonarias antes de determinar si pueden utilizarse para almacenar gas. A ello se suma la necesidad de definir cómo se repartirán los costos entre los usuarios del Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural (Sistrangas).

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Ya en el actual sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, el almacenamiento sigue siendo un tema relevante, y se ha presentado la ‘Estrategia para fortalecer la soberanía energática’ y el ‘ Plan Quinquenal de expansión del sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural 2025-2029”.

El Plan Quinquenal señala que se busca alinear los elementos técnicos, económicos y regulatorios necesarios para impulsar proyectos de almacenamiento que permitan la creación de inventarios estratégicos de gas natural, pero sin mayor detalle.

David Rosales dijo que las opciones reales de almacenamiento en México es un yacimiento agotado o un campo salino agotado, pero es algo que requiere una gran inversión para evaluar su viabilidad, por lo que Cenagas sería el ente que pudiera destinar esos recursos a fondo perdido.

Lo que queda hacer por hoy es expedir una regulación por parte de la Comisión Nacional de Energía (CNE) para cobrar en la tarifa de uso del sistema de ductos una cantidad mínima, un esquema regulatorio, y con ese dinero, licitar y poder desarrollar la infraestructura.

Los motivos por los que no han avanzado los proyectos, además de la parte económica y del esquema, es que no hay una atención puntual para el tema desde la Sener y la CNE y crear los esquemas necesarios y que entren en ejecución pronto, pues desarrollar la infraestructura, y luego llenarla de gas, tomará varios años.

¿Cuánto almacenamiento de gas tienen otros países?

Contrar la garantía de suministro del energético que alimenta a la matriz energética de cualquier país es un tema de seguridad, por eso los países han desarrollado políticas desde los años noventas.

En el caso de España, su política contempla tener el equivalente a 20 días de consumo de los últimos 12 meses anteriores.

Para Italia, el almacenamiento estratégico debe cubrir al menos el equivalente al 50% de la capacidad máxima en caso de alguna interrupción por un periodo de 60 días.

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