Llegó de Ucrania a los 19 años, vendió herramientas en tianguis de CDMX y sentó las bases del imperio Truper
De un pequeño taller a más de 20 plantas industriales, Truper evolucionó durante generaciones hasta convertirse en un fabricante y distribuidor de herramientas con presencia internacional.
Con exportaciones a más de 70 países, Grupo Truper tiene una operación internacional muy distinta a la del taller donde comenzó su historia.(Expansión/IA)
Antes de convertirse en una de las marcas de herramientas más reconocidas en México y Latinoamérica, Truper tuvo un origen modesto: la historia de un joven migrante ucraniano que llegó al país y comenzó a vender herramientas en los tianguis de la Ciudad de México.
Más de un siglo después, sus herramientas se utilizan tanto en el trabajo cotidiano de plomeros, albañiles y electricistas como en los hogares de quienes necesitan reparar una fuga, instalar una repisa o resolver algún desperfecto.
Entre aquel primer negocio y la empresa que hoy abastece al mercado mexicano transcurre una historia de crecimiento empresarial que comenzó en las calles de la capital. Esta es la historia del joven que llegó de Ucrania y de cómo sus primeros pasos en el comercio de herramientas dieron origen a Truper.
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El migrante ucraniano que inició la historia de Truper en México
En 1923, un joven de 19 años arribó a la Ciudad de México desde Ucrania, un país sacudido por las consecuencias de la Revolución Rusa. Se llamaba Isai Jusidman y provenía de una familia de ferreteros, un oficio que pronto se convertiría en su medio de vida en su nuevo país, según se cuenta en la historia oficial de la compañía .
Sus primeros pasos fueron en los mercados ambulantes de la capital, donde vendía herramientas. Después abrió una pequeña tlapalería en la calle de Guerrero y, más tarde, i nstaló un taller en la colonia Doctores. Allí comenzó a fabricar sus propios productos, aunque de manera limitada: cucharas de albañil, plomadas y martillos que comercializaba bajo la marca Mercur.
Para 1961, cuando Jusidman apenas tenía 57 años, su muerte cambió el rumbo de aquella historia. Aunque había sentado las bases del negocio que décadas después daría origen a Truper, la operación todavía era modesta y su producción se concentraba en unas cuantas herramientas que se vendían en la tlapalería que había puesto años atrás.
La empresa aún estaba lejos de alcanzar la dimensión que tendría con el paso del tiempo, pero su historia estaba a punto de entrar en una nueva etapa.
La historia de Truper comenzó con la fabricación de herramientas básicas para albañiles y otros trabajadores de la construcción.(Expansión/IA)
El hijo que cambió el rumbo del negocio que dio origen a Truper
La muerte de Isai Jusidman dejó el negocio en manos de su hijo Daniel, quien tenía apenas 28 años. Su primera decisión cambió el rumbo de la empresa: cerrar la tlapalería para concentrar los recursos en el taller. En lugar de limitarse a vender herramientas, apostó por fabricarlas en masa, una decisión que exigía inversión y capacidad para competir en un mercado con pocas alternativas de producción.
A finales de los años 60, Daniel encontró un aliado en la compañía estadounidense True Temper. La asociación permitió incorporar tecnología y conocimientos para fabricar en México herramientas como palas, marros, zapapicos, martillos y carretillas, productos habituales en ferreterías y trabajos de construcción. La empresa amplió así su capacidad de manufactura y buscó responder a las necesidades de distribuidores y usuarios.
La alianza terminó a mediados de los años 70, pero dejó una huella en el nombre del negocio. Una agencia de publicidad propuso Truper, una contracción de True Temper que fue aceptada por los antiguos socios y registrada como marca. A partir de entonces, la empresa continuó su camino bajo ese nombre, ya sin la sociedad estadounidense que había acompañado una etapa clave de su desarrollo.
El fracaso de Truper en Estados Unidos obligó a replantear su estrategia
Durante la década de los 80, Daniel Jusidman intentó llevar el negocio al mercado estadounidense mediante una asociación que dio origen a Truper USA. La expansión exigió recursos humanos y financieros, pero el proyecto no alcanzó los resultados esperados. La experiencia mostró los límites de esa apuesta y llevó a la empresa a concentrar sus esfuerzos en mercados donde tenía mayores posibilidades de competir, particularmente México y Latinoamérica.
El repliegue coincidió con un cambio en el entorno comercial mexicano. Durante los años 90, la apertura de la economía nacional permitió ampliar el catálogo con herramientas importadas que se comercializaban bajo la marca Truper. La empresa también incorporó otras marcas para atender categorías como plomería, material eléctrico y cerrajería.
En lugar de insistir en una expansión que no había funcionado, la estrategia se orientó a diversificar la oferta y fortalecer su presencia en el mercado regional. El episodio estadounidense quedó como un intento de internacionalización que no prosperó, mientras que la ampliación del portafolio abrió otra vía de crecimiento.
La familia Jusidman vendió Truper en 2006 tras dos generaciones al frente
En 2006, Daniel Jusidman dejó de estar al frente de Truper y vendió sus acciones a un grupo de inversionistas privados con experiencia en el sector ferretero. Tenía 70 años y, de acuerdo con la historia corporativa de la empresa, tomó la decisión para retirarse y emprender proyectos personales.
La operación puso fin a la etapa de la familia fundadora al frente del negocio, iniciado por Isai Jusidman y desarrollado posteriormente por su hijo. Para entonces, Truper contaba con cerca de 3,500 colaboradores y se había consolidado como un actor relevante en el mercado latinoamericano de herramientas, maquinaria y repuestos.
Con el cambio de propietarios, la compañía entró en una nueva etapa bajo el control de inversionistas ajenos a la familia. La empresa continuó su expansión y evolucionó hasta convertirse en Grupo Truper, sin embargo, la información disponible no detalla el monto de la operación ni la identidad de los compradores.
Grupo Truper combina la fabricación, importación y distribución de herramientas y productos para distintos trabajos de mantenimiento y construcción.(Truper)
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Grupo Truper en la actualidad: más de 20 plantas y exportaciones a 70 países
De aquel taller donde Isai Jusidman fabricaba cucharas de albañil, plomadas y martillos, Grupo Truper pasó a operar una estructura industrial con presencia internacional. Según su sitio corporativo , la compañía cuenta con más de 20 plantas industriales, alrededor de 30,000 colaboradores y exporta a más de 70 países.
Su negocio combina la fabricación con la importación y distribución de herramientas y productos ferreteros. El catálogo supera los 15,000 productos, agrupados en siete marcas: Truper, Pretul, Foset, Volteck, Fiero, Hermex y Klintek, que abarcan categorías como herramientas manuales, plomería, material eléctrico, cerrajería y limpieza.
La operación también incluye 16 centros de distribución en México, una red de más de 25,000 clientes y 1,500 vendedores. En materia de calidad, su centro especializado ocupa más de 9,000 metros cuadrados, cuenta con más de 750 ingenieros y realiza más de 250,000 pruebas al año. La empresa señala, además, que más de la mitad de su producción se destina a mercados internacionales.
Las cifras muestran la dimensión que alcanzó el negocio más de un siglo después de su origen en la capital mexicana. Sin embargo, el sitio corporativo no detalla sus ingresos ni sus utilidades, por lo que estos indicadores permiten dimensionar su capacidad industrial y comercial, pero no evaluar por sí solos su desempeño financiero.
Más de un siglo después de que Isai Jusidman comenzara a vender herramientas en los mercados de la Ciudad de México, el negocio que nació de aquella actividad se ha convertido en un grupo industrial con presencia internacional.