El precio del espectro complica la subasta
El costo de las frecuencias es uno de los principales obstáculos para atraer participantes. Aunque la Secretaría de Hacienda propuso reducir 12% el costo del espectro para 2027 , el ajuste no garantiza que más operadores decidan participar en el proceso.
La licitación que prepara la CRT será la primera del nuevo regulador y estará dividida en tres segmentos: redes industriales, servicios fijos por microondas y banda ancha móvil masiva. Este último está dirigido a las empresas que buscan ampliar o fortalecer sus redes 5G para ofrecer servicios a los usuarios finales.
El antecedente más reciente ocurrió en 2025, cuando el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) publicó las bases para una licitación de frecuencias destinadas a servicios 5G. El proceso fue frenado por el gobierno federal a través de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT).
Su titular, José Antonio Merino, argumentó que la propuesta no respondía a las necesidades de conectividad del país y advirtió que, si la subasta seguía adelante, emprendería acciones legales.
A las diferencias sobre el diseño de la licitación se suman los cambios regulatorios que ha experimentado la industria durante los últimos siete años. Analistas han señalado que el debilitamiento y posterior desaparición del IFT, su sustitución por la CRT y la entrada en vigor de un nuevo marco legal, junto con los altos costos del espectro, han contribuido al retraso en la expansión de las redes 5G.
México tiene menos espectro del recomendado
México mantiene un rezago en el despliegue de redes 5G . Al cierre de 2025, el país ocupó el lugar 45 de 46 países en el Índice de Conectividad 5G de la GSMA, asociación internacional que agrupa a operadores de telecomunicaciones. México obtuvo 28 puntos de 100, por encima únicamente de Nigeria, que registró 17 puntos.
La cobertura garantizada de 5G a escala nacional es de 38.2%, de acuerdo con el estudio de cobertura de la CRT. La expansión de esta tecnología es relevante no solo para mejorar la velocidad de conexión, sino también para habilitar aplicaciones que requieren baja latencia, automatización industrial, Internet de las cosas e inteligencia artificial.
La disponibilidad de frecuencias también limita la capacidad de las empresas para responder al crecimiento de la demanda de conectividad, impulsada, entre otros factores, por los servicios de streaming y las aplicaciones de inteligencia artificial.