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Cómo la política en Brasil dejó en vilo la alianza de Pemex con Petrobras para buscar petróleo en el Golfo de México

La petrolera brasileña hoy es considerada una de las empresas más avanzadas en el desarrollo de campos de aguas profundas y ultraprofundas, área donde Pemex no tiene experiencia.
Claudia Sheinbaum y Lula da Silva dándose la mano y de fondo una plataforma petrolera
La presidenta Claudia Sheinbaum había reconocido que el proceso electoral brasileño mantenía detenido cualquier avance en la colaboración entre Pemex y Petrobras. (Imagen creada con IA: Notebook)

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil despeja el escenario político para que Pemex y Petrobras retomen los proyectos de cooperación petrolera que habían quedado en pausa mientras se definía el rumbo del gobierno brasileño.

La continuidad de Lula, quien obtuvo 51.79% de los votos frente a 48.21% de Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta del 25 de octubre, reduce la incertidumbre sobre el futuro de una alianza energética que comenzó a tomar forma en junio, cuando las dos petroleras estatales firmaron un memorándum de entendimiento para explorar oportunidades de negocio en México y Brasil.

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La presidenta Claudia Sheinbaum había reconocido que el proceso electoral brasileño mantenía detenido cualquier avance. Cuestionada sobre el estatus del memorándum, el miércoles 21 de octubre señaló que su gobierno esperaba conocer el resultado de los comicios antes de continuar con las conversaciones.

“Pues hasta ahora, quedó en el entendimiento y no se ha avanzado más, pues, obviamente por la elección en Brasil. Entonces, creemos que podemos seguir avanzando, vamos a esperar. El objetivo es que ayuden en la exploración principalmente”, dijo durante su conferencia mañanera .

La victoria de Lula despeja ese obstáculo, aunque no significa que las inversiones estén aseguradas. El memorándum firmado por Juan Carlos Carpio Fragoso, director general de Pemex , y Magda Chambriard, presidenta de Petrobras, establece un marco de cooperación técnica y estratégica, pero no obliga a ninguna de las partes a comprometer recursos ni contempla, por ahora, la creación de una sociedad o consorcio.

Para José María Valenzuela, académico de El Colegio de México, el acuerdo tiene dos posibles caminos. El primero consiste en identificar oportunidades de negocio que deriven en proyectos e inversiones para México. El segundo es que la relación se limite al intercambio de experiencias organizacionales y de política pública, sin que necesariamente se traduzca en una mayor integración empresarial.

¿Qué dice el memorándum Pemex-Petrobras?

El memorándum, firmado el 23 de junio en Río de Janeiro por Juan Carlos Carpio, director general de Pemex y por Magda Chambriard, directora general de Petrobras, tiene como objetivo evaluar oportunidades de colaboración en exploración y producción de hidrocarburos, así como en procesos industriales.

La colaboración también contempla actividades de refinación, petroquímica, fertilizantes y procesamiento de gas natural, así como recuperación de líquidos, eficiencia energética, reducción de emisiones y protección ambiental.

El acuerdo, con una vigencia inicial de dos años con posibilidad de renovación, fue calificado por Carpio como un "marco de cooperación estratégica y técnica" entre ambas empresas que son "referentes" de la industria energética en América Latina.

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¿Qué puede aportar Petrobras a Pemex?

Para Pemex, el principal atractivo está en la experiencia de Petrobras en operaciones marítimas de alta complejidad. La empresa brasileña ha desarrollado capacidades para explorar y producir petróleo en aguas profundas y ultraprofundas, particularmente en la región presal, donde opera yacimientos ubicados bajo gruesas capas de sal.

Esa experiencia podría ayudar a la petrolera mexicana a avanzar en proyectos que representan un desafío técnico y financiero. Aunque Pemex mantiene operaciones costa afuera, el desarrollo de campos en aguas profundas exige tecnología, conocimiento especializado y recursos que la empresa todavía necesita fortalecer.

El intercambio también podría extenderse a temas regulatorios, seguridad industrial, confiabilidad operativa y protección ambiental, áreas en las que ambas compañías tienen experiencias distintas que podrían complementarse.

Sin embargo, la posibilidad de profundizar la relación también enfrenta diferencias en los modelos de negocio de las dos empresas.

“El modelo de inversión privada en Petrobras, y el modelo de inversión privada en general en Brasil, en el sector hidrocarburos, es muy diferente, pero que responde a otro momento histórico. La decisión en su momento de Brasil de convertir a la empresa en una empresa mixta con inversión privada y con cotización en bolsa es una posibilidad que está fuera del panorama político en México”, explicó Valenzuela.

Petrobras opera como una empresa de capital mixto y cotiza en los mercados bursátiles, mientras que Pemex mantiene su carácter de empresa pública del Estado mexicano. Esta diferencia puede condicionar la manera en que ambas compañías estructuren eventuales proyectos conjuntos y distribuyan los riesgos y recursos necesarios para desarrollarlos.

El especialista considera que México podría revisar los mecanismos de su marco regulatorio para facilitar una mayor aproximación entre las dos petroleras, particularmente si se busca avanzar hacia esquemas de coinversión o coordinación de inversiones.

La posibilidad de que Petrobras participe en proyectos mexicanos dependerá, por tanto, no solo de la voluntad de cooperación entre los gobiernos, sino también de las condiciones regulatorias y económicas que permitan concretar esas oportunidades.

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