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La refinería que AMLO compró para lograr la autosuficiencia hoy no puede resolver la crisis de combustibles

La adquisición de Deer Park buscaba reducir la dependencia de los combustibles importados, pero los compromisos comerciales en Estados Unidos impiden redirigir libremente su producción a México ante los precios elevados.
Foto de una conferencia de prensa en la que AMLO habló de la adquisión de la refinería texana Deer Park
La adquisición del complejo texano formó parte de la estrategia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para reducir las importaciones y avanzar hacia la autosuficiencia en combustibles. (Galo Cañas/Cuartoscuro)

La refinería Deer Park, en Texas, produce cientos de miles de barriles diarios de combustibles bajo el control de Pemex, pero eso no significa que México pueda disponer de ellos para aliviar la presión sobre los precios de las gasolinas y el diésel. Aunque el gobierno mexicano compró el complejo durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador para avanzar hacia la autosuficiencia energética, sus compromisos comerciales en Estados Unidos limitan la posibilidad de redirigir su producción al mercado nacional.

Al cierre del segundo trimestre de 2026, Deer Park produjo 377,000 barriles diarios, con una utilización de 96.2% de su capacidad, de acuerdo con el último reporte financiero de Pemex, convirtiéndose en la refinería más eficiente de las ocho que opera la petrolera estatal. De ese volumen, 144,000 barriles correspondieron a gasolinas, 120,000 a diésel y 35,000 a turbosina. El resto se distribuyó entre otros productos petrolíferos.

Pero esa producción está comprometida, en parte, con clientes estadounidenses, por lo que Pemex no puede decidir unilateralmente enviar al país todo el volumen que necesite para compensar una menor oferta nacional o un encarecimiento de las importaciones.

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Los contratos limitan el suministro a México

De acuerdo con Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, los combustibles que Pemex envía desde Deer Park a México representan entre 15 y 20% de la producción del complejo, según sus análisis y estimaciones. La petrolera no publica información puntual que permita conocer el volumen exacto que destina al mercado mexicano.

El resto de los productos no puede trasladarse libremente al país, pues la refinería mantiene contratos de suministro con empresas del mercado estadounidense que debe cumplir antes de modificar sus entregas.

“Cuando dicen y toman la producción de Deer Park, se observa mucho combustible, pero lo que no explican es que ese producto disponible en las 8 refinerías (del sistema nacional) no necesariamente está disponible al mercado mexicano. La refinería tiene contratos con empresas en el mercado de Estados Unidos, y eso no permite que toda la producción salga a México”, puntualizó Pech.

La petrolera también puede recurrir a intercambios comerciales, conocidos como swaps, para abastecer distintos mercados. Bajo este mecanismo, Deer Park puede entregar combustibles en un punto de Estados Unidos y Pemex recibir productos equivalentes en otro lugar para llevarlos a México.

Sin embargo, Pech advierte que estas operaciones no son claras ni transparentes en la información que publica la empresa productiva del Estado. Sin datos detallados sobre los volúmenes, los destinos y los intercambios realizados, resulta difícil determinar cuánto contribuye realmente Deer Park al suministro nacional.

La compra de Deer Park no eliminó la dependencia

La adquisición del complejo texano formó parte de la estrategia del gobierno de López Obrador para reducir las importaciones y avanzar hacia la autosuficiencia en combustibles.

Deer Park, ubicada en el canal de navegación de Houston, tiene una capacidad de procesamiento de 340,000 barriles diarios de crudo. Entre 1993 y 2021, Pemex y Shell compartieron la propiedad de la refinería en partes iguales, mientras que la empresa angloholandesa estaba a cargo de su operación.

En mayo de 2021, Pemex presentó una oferta para adquirir la participación de Shell y tomar el control total del complejo. La operación concluyó el 20 de enero de 2022, con lo que la petrolera mexicana incorporó la refinería a sus activos.

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La compra respondió a un objetivo que López Obrador planteó desde el inicio de su gobierno, en 2019. En ese momento, las refinerías mexicanas operaban con niveles de utilización inferiores a 50% y, en algunos casos, de apenas 35%, mientras el país aumentaba sus compras de combustibles en el extranjero.

La estrategia contemplaba adquirir Deer Park y construir la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, para procesar más crudo en instalaciones propias y reducir la necesidad de importar gasolinas y diésel.

En mayo de 2022, el entonces presidente afirmó que la compra del complejo texano ya había permitido alcanzar la autosuficiencia en diésel.

“Ya con la compra de la refinería de Deer Park somos autosuficientes en diésel, y ahora que se termine Dos Bocas, el año próximo, dejamos de comprar gasolinas, vamos a producir en México las gasolinas y el diésel”, aseguró el 16 de mayo de ese año.

Sin embargo, México continúa recurriendo al mercado internacional para cubrir una parte de su consumo, lo que mantiene su exposición a las variaciones de los precios externos y a las condiciones de suministro.

Lee: Ni tan autosuficientes, México importa 23% más gasolinas en mayo .

México todavía importa diésel y gasolinas

La dependencia es particularmente visible en el diésel, un combustible utilizado en el transporte de mercancías, la maquinaria y distintas actividades productivas. México importa alrededor del 40% del diésel que necesita para abastecer el mercado nacional, unos 169,000 barriles diarios entre los requerimientos de empresas privadas y Pemex.

Las gasolinas también mantienen una dependencia del exterior. En mayo, México importó 497,294 barriles diarios de gasolina regular y premium, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía (Sener) publicados recientemente por Expansión.

Estas compras muestran que la capacidad de refinación disponible no ha sido suficiente para cubrir toda la demanda nacional. En consecuencia, el país sigue expuesto a las condiciones del mercado internacional, incluso cuando cuenta con activos de refinación fuera de sus fronteras.

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Las coquizadoras, la siguiente apuesta del gobierno

La presidenta Claudia Sheinbaum mantiene la meta de que México procese una mayor proporción de su petróleo y produzca los combustibles que necesita. El miércoles 21 de octubre sostuvo que la modernización de las refinerías existentes, la construcción de Dos Bocas y la adquisición de Deer Park forman parte de ese objetivo.

“Lo que se hizo fue modernizar las seis refinerías que había en México, construir una nueva que es la refinería de Dos Bocas y comprar la refinería de Deer Park para poder cumplir con este proceso. Seguimos importando alrededor del 15% de los combustibles de alto valor que son gasolina, diésel y turbosina y también una parte de gas LP, pero se ha reducido muchísimo la importación”, aseguró.

Para cubrir la parte de la demanda que todavía depende del exterior, la mandataria señaló que el gobierno espera aumentar la producción mediante la entrada en operación de las coquizadoras de las refinerías de Tula, cuya puesta en marcha está prevista para noviembre, y de Salina Cruz, programada para el próximo año.

Estas instalaciones buscan aprovechar mejor el petróleo pesado y obtener una mayor cantidad de combustibles de alto valor. Su contribución, no obstante, dependerá de que comiencen a operar conforme a lo previsto y de los volúmenes adicionales que logren producir.

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