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¿De verdad es más caro comer sano?

Alimentarse de forma saludable puede ser una inversión de mediano y largo plazo y evitar enfermedades, una forma de ahorrar.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). - México es el segundo país con más adultos obesos del mundo y el primero en niños. Hoy, 32% de adultos tienen sobrepeso y, para 2030, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que la cifra subirá a 40%. Uno de los factores que contribuyen a ello es la creencia de que comer sano es más caro, lo que provoca que la alimentación saludable no se vea como una inversión a corto y largo plazo en materia de salud.

Pero, ¿realmente es así? Sí y no. Comer una ensalada o una comida corrida puede salir más caro que unos tacos en el puesto de la esquina. “Comer saludable tiene implicaciones económicas, pues comprar alimentos como el pescado o cereales integrales que cuentan con un alto contenido nutrimental, pueden llegar a ser más costosos”, reconoce Diana Pérez Salgado, licenciada en nutrición y docente en la UAM Xochimilco.

Sin embargo, si se piensa en lo beneficios a medio y largo plazo, la cosa cambia. “¿Qué cuesta más, una caja de antibióticos o un kilo de mandarinas? La prevención es la clave del ahorro y una inversión a largo plazo”, apunta Alma Flores Caballero, consultora de nutrición deportiva en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco.

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Si este argumento no te convence, consultamos a varias especialistas para que nos den sus recomendaciones para comer mejor, sin afectar tu bolsillo.

El congelador es clave a la hora de planear las comidas
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Controla tus gastos hormiga
El café de la mañana y la botana a media tarde no sólo son un gasto extra, sino que atentan contra tu objetivo de modificar tus hábitos alimenticios. “Prepare el café de las mañanas y un almuerzo saludable en casa, así evitarás pagar por él en un establecimiento y reducirás tus gastos diarios”, recomienda Flores Caballero. Si te cuesta madrugar, puedes dejar preparado desde la noche anterior.

Abandona las compras impulsivas. Analizar la necesidad real de tus gastos y las decisiones que tomas al momento de comprar alimentos puede ayudarte a desembolsar menos dinero, pues generalmente los alimentos que se te suelen antojar al pasear por los anaqueles, como las papas o la comida rápida congelada, aportan pocos nutrientes. Recuerda que los especialistas aconsejan hacer la despensa después de comer o cuando no tienes hambre, para evitar caprichos.

“Todos tenemos debilidades, pero si nos proponemos que 90% de los alimentos que compramos y consumimos sean saludables, podemos destinar una pequeña cantidad para darnos un gusto de vez en cuando, sin culpas ni repercusiones a nuestras finanzas”, explica Sonia Sánchez-Escuer, autora del blog especializado en temas de finanzas personales Blog & Lana.

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Define un presupuesto
El primer paso es realizar un balance de tus ingresos y tus gastos de manera periódica para identificar en qué puedes ahorrar. Una vez que sabes cuál es tu estatus financiero, haz un presupuesto de lo que vas a gastar en alimentos para preparar en casa. Te hará saber cuanto dinero te queda libre para cualquier otro gasto.

“Hay especialistas en nutrición que te recomiendan un menú con espárragos salteados y salmón ahumado, porque no son realistas con el presupuesto y el contexto de disponibilidad alimentaria que cada paciente tiene. Por ello, es importante desde un principio destinar un presupuesto fijo y definir, junto con un profesional de la salud, alternativas de alimentos que sean nutritivos y no sean demasiado costosos”, señala Flores Caballero.

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Nayeli Zapata, especialista en Obesidad por la Universidad Iberoamericana, asegura que es posible realizar un menú con pescado, verduras y semillas, como la quinoa, que cumpla con la satisfacción y aporte energía a una persona promedio por la mitad de precio que sentarse a comer en un puesto ambulante. “Comerte unos tacos y un refresco en cualquier lugar siempre te va costar más que preparar alimentos saludables en tu casa con planeación adecuada”, asegura.

La especialista propone un menú como ejemplo:

Organízate, haz un plan
Destinar un día en especifico para comprar y cocinar lo de toda la semana puede ayudarte a reducir el tiempo que dedicas a estas actividades. Lo recomendable para encontrar productos de alta calidad, frescos y a bajo costo es acudir a mercados sobre ruedas o centrales de abasto para comprar frutas y verduras de temporada; proteínas como carne, pollo, pescado, así como semillas y frutos secos a granel para las colaciones.

Los abarrotes pueden conseguirse en el supermercado, pero es importante valorar y comparar las variables calidad-precio para tener una compra consciente, inteligente y funcional. Llevar una lista teniendo bien claro qué es lo que hace falta en la alacena y apegarse a ella lo más posible puede ayudarte a no exceder tu presupuesto. Antes de cocinar, es conveniente organizar un menú semanal para aprovechar al máximo los ingredientes que tienes disponibles.

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Pérez Salgado advierte que no hay que minimizar el esfuerzo que conlleva reorganizar y modificar los hábitos de consumo y rutinas diarias en cuanto a la alimentación. “Es necesario verlo como un entrenamiento, cada día que lo hagas se vuelve un hábito y, con ello, el esfuerzo va a ser cada vez menor”, afirma.

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