Pagar comida, ropa o hasta recibos de servicios básicos no genera la misma sensación cuando se da efectivo que con una tarjeta o un celular. Aunque la cantidad es la misma, la psicología del consumidor muestra que el cerebro procesa de forma distinta cada método de pago .
Un estudio publicado en la Revista de Comportamiento y Organización Económica encontró que los pagos electrónicos provocan menos "dolor de pagar" que el dinero físico, especialmente cuando se realizan de la modalidad sin contacto o contactless.
La diferencia puede parecer menor, pero tiene implicaciones directas sobre cuánto gastan las personas y su capacidad para controlar el presupuesto.