Frente a ese panorama, los venezolanos han convertido a las stablecoins en parte importante de su vida diaria. Cifras de Chainalysis y del Observatorio Blockchain sitúan el flujo de criptotransacciones del país en unos 47,500 millones de dólares en 2025, más de la mitad en USDT, la moneda estable que replica el precio del dólar físico.
"La gente no las usa para ahorrar a largo plazo, sino para preservar poder de compra en el corto plazo, dolarizarse de facto y moverse fuera de un sistema financiero lleno de restricciones", explicó Emanuel Juárez, analista de HF Markets.
Estas monedas estables se usan para fijar precios en bolívares, dar cambio en los comercios que carecen de efectivo y gestionar tesorería en operaciones B2B. Aunque medios internacionales enfatizaron recientemente que PDVSA, la empresa petrolera del Estado venezolano, cobraba el petróleo exclusivamente en USDT, economistas locales matizan que la práctica se limita a determinados contratos; otras ventas siguen liquidándose mediante bancos estatales.
No obstante, estudios del Inter‑American Dialogue indican que las remesas en cripto apenas representaron 9% del total en 2023, lo que sugiere que la dolarización digital sigue siendo más refugio que moneda dominante.
Argentina, un alivio paulatino
En Argentina la situación es diferente, tras haber sufrido inflaciones de tres dígitos, el país cerró 2025 con 31.5% anual; no obstante, el índice privado de la fundación Libertad y Progreso pronostica 2.6% mensual para enero 2026 y una inflación interanual de 32.1%, reflejando un ligero repunte.
El gobierno de Javier Milei levantó el cepo cambiario en abril de 2025, pero el Banco Central sigue prohibiendo a los bancos vender criptomonedas. En ese vacío regulatorio prosperan algunas fintech como Lemon Cash, Belo y Bitwage, que permiten convertir pesos en USDC con comisiones de 1% a 1.5% y enviar pagos al exterior casi sin intermediarios.
Datos de Chainalysis muestran que Argentina canalizó 93,000 millones de dólares en transacciones cripto entre 2022 y 2025 y que más de la mitad de las compras en exchanges con pesos se destinan a stablecoins.