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Las stablecoins se consolidan como refugio ante la inflación en Venezuela y Argentina

La inflación persistente y los controles cambiarios han convertido a las stablecoins en medio de pago, refugio de valor e incluso salario en ambos países.
vie 30 enero 2026 05:55 AM
criptomonedas venezuela argentina
En 2025, las proyecciones señalan un repunte anual de la inflación cercano al 500% en Venezuela. (FEDERICO PARRA/AFP)

El dólar digital, en su versión de stablecoin, ya no es una rareza en Caracas ni en Buenos Aires. A mediados de enero de 2026, la cotización de la stablecoin USDT rondaba los 450 bolívares —después de haber trepado a 900 Bs con el arresto de Nicolás Maduro y volver a bajar tras una inyección de 300 mdd en divisas—, lo que confirma su papel como barómetro de la confianza en la economía venezolana.

La política cambiaria logró contener temporalmente la brecha del dólar, pero el Observatorio Blockchain recuerda que en 2025 la moneda venezolana perdió más del 80% de su valor y la inflación anual rozó el 500%. No por casualidad el FMI proyecta una inflación de 682.1 % para 2026, la más alta del planeta.

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Frente a ese panorama, los venezolanos han convertido a las stablecoins en parte importante de su vida diaria. Cifras de Chainalysis y del Observatorio Blockchain sitúan el flujo de criptotransacciones del país en unos 47,500 millones de dólares en 2025, más de la mitad en USDT, la moneda estable que replica el precio del dólar físico.

"La gente no las usa para ahorrar a largo plazo, sino para preservar poder de compra en el corto plazo, dolarizarse de facto y moverse fuera de un sistema financiero lleno de restricciones", explicó Emanuel Juárez, analista de HF Markets.

Estas monedas estables se usan para fijar precios en bolívares, dar cambio en los comercios que carecen de efectivo y gestionar tesorería en operaciones B2B. Aunque medios internacionales enfatizaron recientemente que PDVSA, la empresa petrolera del Estado venezolano, cobraba el petróleo exclusivamente en USDT, economistas locales matizan que la práctica se limita a determinados contratos; otras ventas siguen liquidándose mediante bancos estatales.

No obstante, estudios del Inter‑American Dialogue indican que las remesas en cripto apenas representaron 9% del total en 2023, lo que sugiere que la dolarización digital sigue siendo más refugio que moneda dominante.

Argentina, un alivio paulatino

En Argentina la situación es diferente, tras haber sufrido inflaciones de tres dígitos, el país cerró 2025 con 31.5% anual; no obstante, el índice privado de la fundación Libertad y Progreso pronostica 2.6% mensual para enero 2026 y una inflación interanual de 32.1%, reflejando un ligero repunte.

El gobierno de Javier Milei levantó el cepo cambiario en abril de 2025, pero el Banco Central sigue prohibiendo a los bancos vender criptomonedas. En ese vacío regulatorio prosperan algunas fintech como Lemon Cash, Belo y Bitwage, que permiten convertir pesos en USDC con comisiones de 1% a 1.5% y enviar pagos al exterior casi sin intermediarios.

Datos de Chainalysis muestran que Argentina canalizó 93,000 millones de dólares en transacciones cripto entre 2022 y 2025 y que más de la mitad de las compras en exchanges con pesos se destinan a stablecoins.

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Trabajadores que cobran en stablecoins

Según Bitwage, empresa especializada en servicios de nómina a través de criptomoneas, tres de cada cuatro trabajadores que cobran en cripto prefieren recibir stablecoins en Argentina, porque así pueden ahorrar en dólares digitales, pagar servicios internacionales o arbitrarse en diferentes mercados.

La permanencia de las stablecoins tras el levantamiento del cepo se explica por varios factores. Primero, las tarifas bancarias y los tipos de cambio oficiales siguen siendo más altos que el costo de convertir pesos a USDC y viceversa.

Segundo, las stablecoins permiten arbitrar entre diferentes cotizaciones e invertir en plataformas DeFi con rendimientos superiores a los depósitos bancarios. Tercero, funcionan como puente para pagos transfronterizos en la región: un freelance argentino puede cobrar un proyecto en Chile en USDT y convertirlo a pesos en cuestión de minutos. Finalmente, siguen operando como reserva de valor para una población históricamente desconfiada del peso.

Aun así, ni en Venezuela ni en Argentina las stablecoins han desplazado a las monedas oficiales. Son herramientas financieras complementarias que ofrecen refugio y eficiencia en entornos de alta volatilidad, pero su adopción está condicionada por la alfabetización digital y las regulaciones.

La Inter‑American Dialogue advierte que la brecha digital en Venezuela impide que amplios sectores accedan a estas tecnologías. En Argentina, el Congreso debate una ley de activos virtuales que podría dar mayor claridad al mercado, mientras el Banco Central estudia una eventual moneda digital. Hasta entonces, USDT y USDC seguirán siendo el “dólar de facto” para quienes buscan sortear devaluaciones, comisiones y burocracias, pero no reemplazarán al bolívar ni al peso en los bolsillos de la mayoría.

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La débil regulación abre brecha de seguridad

De acuerdo con un reporte de Chainalysis, las compras de stablecoins representan más de la mitad de las compras de exchange entre julio de 2024 y junio de 2025.

“El predominio de las monedas estables en América Latina refleja la persistente inflación, la volatilidad cambiaria y los controles de capital, que impulsan a hogares y empresas a buscar estabilidad vinculada al dólar estadounidense para sus ahorros, remesas y comercio”, por lo cual funcionan como un sistema financiero paralelo, señala la empresa especializada.

Brasil encabeza la adopción de criptomonedas y stablecoins en la región. Pero aunque en el país carioca también hay algo de incentivos derivados de la inestabilidad monetaria, también hay un avance en la adopción institucional, con una regulación más robusta y actualizada.

En Venezuela, al contrario, el USDT no sustituye al dólar en efectivo, pero muchas personas lo usan como si fuera “el dólar digital”. Cuando hay nerviosismo —por inflación, política o falta de efectivo— el USDT suele valer un poco más que el dólar del mercado informal, porque es más fácil de mover, pagar y guardar. Esa comodidad extra hace que la gente esté dispuesta a pagar un pequeño sobreprecio por usarlo.

Este uso extendido de stablecoins no está exento de riesgos. De acuerdo con el experto de HF Markets, "el principal riesgo es que millones de personas queden expuestas a fallas operativas, fraudes o colapsos de plataformas sin ningún tipo de protección institucional. Cuando las criptomonedas sustituyen a la moneda local sin regulación clara, el problema deja de ser financiero y pasa a ser social"

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