El dólar como mecanismo de defensa... y desigualdad
En países como Venezuela y Argentina, el dólar se impuso antes que la ley. La moneda local sigue existiendo, pero perdió credibilidad, señala la especialista.
Inflación persistente, devaluaciones recurrentes, controles cambiarios y financiamiento monetario del déficit llevaron a hogares y empresas a refugiarse en la divisa estadounidense.
Venezuela
Venezuela representa el caso más extremo. Tras años de hiperinflación, a partir de 2018–2019 el gobierno relajó controles y permitió transacciones en dólares. Para 2020, estas ya eran mayoritarias en buena parte de la economía urbana.
El resultado fue un alivio parcial, por un lado, la inflación se moderó respecto a los picos previos y por otro lado algunas actividades comerciales se reactivaron. Pero el costo fue alto, la dolarización informal profundizó la desigualdad entre quienes acceden a dólares y quienes siguen percibiendo ingresos en moneda local, de acuerdo con organismos como el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En Venezuela, la dolarización de facto convive hoy con una incertidumbre política y económica reforzada por la intervención militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro a principios de enero de 2026, en una operación que reconfiguró la relación con el mercado petrolero y los flujos de divisas.
Tras ese episodio, el gobierno interino de Delcy Rodríguez ha recurrido a la inyección de petrodólares para intentar reducir la brecha cambiaria y moderar precios, lo que temporalmente ha suavizado el dólar paralelo y generado expectativas de alivio económico. Sin embargo, a pesar de estas medidas —incluida una inyección inicial de unos 300 millones de dólares— el poder adquisitivo de la mayoría sigue erosionado, los precios se mantienen altos y muchos venezolanos sienten que la vida diaria no ha cambiado sustancialmente pese a la intervención y al uso intensivo del dólar en la economía.
Para que esos recursos compensen las limitaciones actuales se necesitan inversión, seguridad jurídica, reglas claras y acceso a mercados internacionales
Analista de HF Markets
Argentina
En Argentina, el proceso se aceleró tras la crisis de 2001–2002 y reaparece en cada episodio de inestabilidad, a pesar de la llegada de Javier Milei a la presidencia.
Durante las últimas décadas el dólar se consolidó en el país austral como referencia para el ahorro, los precios de activos y el comercio exterior, mientras el mercado paralelo se volvió termómetro de la desconfianza. En este esquema, la política monetaria pierde potencia y las expectativas se forman fuera del control del banco central.
“La dolarización no es la causa de estos problemas; es el síntoma de fallas previas del marco macroeconómico e institucional”, subraya Chaves.