La lucha contra Villano III sigue presente porque ahí se concentró una rivalidad de años, una máscara en juego y una arena llena que sabía que estaba por pasar algo importante; ese tipo de combates son los que terminan marcando época.
“Ya cuando firmas el contrato dices, ‘¿qué estoy haciendo?’ Ya no puedes echarte para atrás”, cuenta el luchador.
Atlantis atravesó distintas etapas de la lucha libre sin perder un lugar, con una trayectoria que deja ver cómo se sostiene una carrera en un deporte donde el tiempo también juega en contra.
“Ya tengo 43 años en esto, muchos compañeros que han sido mejores que yo se han quedado en el camino”, dice. “Tuve la oportunidad de trabajar en una institución bancaria, pero cuando decido renunciar es porque sabía que tenía una pasión. La lucha libre es mi vida”.
La lucha libre lleva más de 90 años en México y no solo se mantiene, también se adapta. El Consejo Mundial de Lucha Libre, fundado en 1933, sigue activo y es la empresa más antigua de este tipo en el mundo.
Cada semana, las arenas siguen llenándose. Solo en funciones del CMLL se registran más de 12,000 asistentes nuevos cada semana, además de un flujo constante de consumo alrededor del espectáculo, desde máscaras hasta comida y souvenirs.
La Arena México, con capacidad para más de 16,000 personas, se sostiene como uno de los principales puntos de encuentro de este espectáculo y un referente cultural en la ciudad.
Además, el alcance supera al deporte, pues la lucha libre fue reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México y forma parte de una tradición que cruza generaciones, barrios y clases sociales.
Por lo tanto, la expectativa detrás de esta serie editorial es capitalizar el interés que la lucha libre mantiene en México y traducirlo en una colección que logre llegar a los aficionados desde otro lugar, uno más cercano y más permanente.