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El récord que Nike no logró y Adidas convirtió en ventaja de negocio

Adidas convirtió el récord sub-2 en una estrategia de negocio al alinear producto, lanzamiento y venta en tiempo real frente a Nike.
lun 04 mayo 2026 03:40 PM
El récord que Nike no logró y Adidas convirtió en ventaja de negocio
Sebastian Sawe rompió la barrera de las dos horas en el Maratón de Londres con los Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, un modelo lanzado días antes de la carrera. (Alex Davidson/Getty Images)

Durante más de una década, el sub-2 —correr un maratón completo de 42 kilómetros en menos de dos horas— se mantuvo como una barrera considerada imposible y, al mismo tiempo, como uno de los territorios más codiciados del marketing deportivo.

En ese campo de juego, Nike estuvo invirtiendo años en convertirlo en promesa, proyecto y narrativa global a través de ciencia, atletas y campañas orientadas a apropiarse de ese momento, una apuesta que también ayudó a construir una categoría completa dentro del running.

Sin embargo, mientras esa historia avanzaba desde el discurso, Adidas tomó otra ruta y priorizó la ejecución, ya que en el Maratón de Londres Sebastian Sawe recorrió los 42 kilómetros en 1:59:30 con los Adidas Adizero Adios Pro Evo 3.

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Este fue un modelo anunciado apenas unos días antes y estuvo disponible ese mismo fin de semana de la carrera, con lo cual la marca logró alinear producto, timing y resultado en un solo movimiento estratégico que convirtió un logro deportivo en una decisión de negocio.

“El sub-2 no fue solo el fin de una barrera atlética. Fue el fin de una manera de hacer marketing. Adidas no tuvo suerte, tuvo nueve años de I+D (innovación y desarrollo) corriendo en paralelo a nueve años de narrativa de Nike. Eso no es una campaña, es una arquitectura”, señaló Edson Noyola, CEO de Tlapalería de Ideas.

Un producto que se vende solo

El giro de tuerca aparece en la secuencia. Adidas presentó el modelo días antes, lo puso a la venta en su comercio electrónico por alrededor de 500 dólares, lo llevó a una competencia oficial de alcance global y, tras el resultado, agotó el inventario en cuestión de horas, es decir, que cada etapa reforzó la anterior dentro de un mismo calendario y convirtió el maratón en un canal de distribución.

A partir de ahí, el lanzamiento se sostiene en una demostración pública donde el producto valida su promesa en tiempo real y coincide con el momento de mayor atención, de modo que la conversación ya no dependió de la campaña y pasó a depender del resultado de la carrera.

“Hace quince años la fórmula era 70% contar, 30% protagonizar. Hoy se invirtió: 70% protagonizar, 30% contar. Adidas más que una zapatilla lanzó un récord mundial que llevaba una zapatilla pegada”, añadió Noyola.

Para Yuri Alvarado, especialista en marketing y branding, el contraste con Nike no implica que una estrategia sea incorrecta, apunta a un cambio en el peso entre narrativa y resultado, ya que antes construir una historia podía sostener una categoría, mientras que hoy la presión se desplaza hacia demostrarla en tiempo real y con impacto inmediato en el negocio.

“Definitivamente fue deliberado, no hay nada que haya sido dejado al azar, se busca un resultado y se alinean todos los esfuerzos alrededor de ese objetivo. Siempre va a pesar más una historia bien contada”, comentó Alvarado.

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El especialista añade que este tipo de sincronización cobra mayor relevancia en periodos de alta atención como el Mundial, donde cada movimiento de marca se amplifica.

“En el momento en que un competidor entrega lo que tu narrativa promete, la narrativa del líder deja de ser activo y se vuelve pasivo”, apuntó Edson Noyola, CEO de Tlapalería de Ideas.

La rivalidad entre Adidas y Nike no es nueva, pero este episodio reordena la conversación en un momento donde ambas marcas siguen disputando el liderazgo global. Nike concentra cerca de 30% del mercado mundial de calzado deportivo, mientras Adidas ronda el 15%, de acuerdo con estimaciones de la industria.

Ese contexto vuelve más relevante lo que ocurrió en el Maratón de Londres, pues la competencia ya no se define únicamente por posicionamiento o inversión publicitaria, sino que se juega en la capacidad de convertir innovación en evidencia visible y disponible para el consumidor final.

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