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Las lecciones de Walmart para capitalizar el Mundial sin ser patrocinador oficial

La campaña "La sede oficial de los precios bajos" muestra cómo una marca puede entrar a una conversación global sin usar derechos del torneo, siempre que parta de su propio territorio.
Walmart encontró la forma de aprovechar el Mundial 2026 sin ser patrocinador oficial: el secreto de su estrategia
La cadena preparó exhibiciones con productos de temporada como parte de una estrategia basada en el comportamiento de compra de sus clientes. (Expansión)

No todas las marcas pueden aparecer dentro de un Mundial. Los derechos comerciales limitan quién puede utilizar la imagen del torneo, los estadios o la identidad oficial del evento. Sin embargo, quedar fuera del patrocinio no significa quedarse fuera de la cancha.

Walmart creó "La sede oficial de los precios bajos", una campaña para conectar con los consumidores sin apropiarse del torneo, pero sí desde el territorio que la cadena lleva años construyendo: ahorro, surtido y conveniencia.

Para Alejandra Buenrostro, líder de Mercadotecnia de Walmart y Walmart Express, la diferencia entre una marca oportunista y una marca oportuna no depende de aparecer junto al balón, sino de entender qué necesita realmente el consumidor. "La relevancia entre lo oportunista y lo oportuno está en el valor que le generas al cliente y en el conocimiento absoluto que tienes de sus necesidades", afirma.

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La campaña deja varias lecciones para las empresas que buscan participar en grandes eventos sin contar con un patrocinio oficial. La primera consiste en dejar de mirar el estadio y empezar a observar dónde vive realmente el consumidor la experiencia.

Durante más de un año, Walmart realizó pruebas con consumidores, revisó información de socios comerciales y cruzó distintas fuentes de investigación para entender cómo se prepararía la afición mexicana.

Los estudios mostraron que 82% de los aficionados planeaba seguir los partidos desde casa. Ese dato fue el punto de partida porque la empresa descubrió que el Mundial no se desarrolla solo frente a una pantalla sino que también pasa por la oficina, el transporte, los Fan Fest y otros espacios donde las personas adaptan su rutina para seguir los encuentros.

Con esa lectura, la empresa construyó la campaña dirigida a quien organiza la reunión, al trabajador que verá el partido desde la oficina, a la familia que improvisa una comida frente al televisor y al consumidor que mezcla la compra mundialista con la despensa de la semana.

La segunda lección apareció al analizar el comportamiento de compra. Buenrostro comparte que la marca no quería que la celebración se resolviera con una compra improvisada, sino mediante una planeación anticipada, organizada y alineada con el ahorro.

A partir de la investigación, la compañía identificó dos picos de consumo. El primero ocurre antes del partido, cuando los consumidores compran botanas, bebidas, cervezas, refrescos, carnes, pollo, frutas, verduras, jerseys, decoración y artículos para recibir invitados. El segundo aparece después del encuentro, cuando muchas familias vuelven a abastecerse para extender la convivencia o reponer lo consumido.

Ese hallazgo terminó por redefinir la campaña. Más que hablar de futbol, Walmart habló del momento completo de consumo y reforzó una promesa que puede sostener cualquier día del año.

La campaña, desarrollada junto con la agencia Terán, se diseñó seis meses antes del arranque del torneo, aunque la investigación llevaba más de un año. Bajo el concepto "La sede oficial de los precios bajos", la marca trasladó el lenguaje futbolero a un territorio propio, sin depender de derechos comerciales .

"En Walmart no es un precio bajo un lunes, un martes o un jueves. Es todos los días. Y eso hace que nuestros clientes, ya sea un partido en miércoles o en sábado, puedan encontrar lo que necesitan, pero sobre todo al precio que beneficia a su economía", señala la directiva.

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Del insight a la operación

La tercera lección fue operativa. Una campaña construida a partir de hábitos reales de consumo también obligó a modificar la forma en que Walmart preparó sus tiendas.

La empresa reunió más de 2,000 artículos de temporada, aseguró presencia en más de 70 municipios, habilitó entregas en 60 minutos o menos desde más de 200 tiendas y organizó un surtido que va desde alimentos y bebidas hasta ropa, artículos para el hogar, salud, higiene y productos de uso cotidiano.

La operación también cambió dentro de las sucursales. El acomodo de mercancía respondió a tres perfiles distintos: la familia mexicana que organiza la reunión en casa, el visitante extranjero que identifica a Walmart por su presencia global y el aficionado más intenso, interesado en jerseys, souvenirs, álbumes y productos licenciados.

Con esa segmentación, el equipo ajustó inventarios, exhibiciones y procesos para responder a los horarios de mayor demanda. La compañía detectó que, en días de partido, la afluencia comienza a incrementarse después de las 13:00 horas, un comportamiento que ayudó a preparar las tiendas con mayor precisión.

La cuarta lección apareció en la comunicación. En lugar de construir mensajes alrededor del estadio, Walmart siguió el recorrido diario del consumidor.

Los anuncios muestran escenas cotidianas como una familia que prepara la reunión, un grupo de compañeros que decide ver el partido desde la oficina o personas que resuelven una compra de último momento antes del silbatazo. La compañía bautizó esos escenarios como Spark Moments, situaciones comunes que permiten conectar con distintas generaciones, estilos de vida y ocasiones de consumo.

La estrategia de medios siguió la misma idea. El recorrido comienza con el celular al despertar, continúa en televisión, radio, podcasts, redes sociales y plataformas digitales durante la jornada laboral, y termina en los servicios de streaming al cierre del día. "Hoy tenemos una claridad importante de saber dónde está nuestro cliente en ese journey de consumo de medios", explica Buenrostro.

La quinta lección consiste en no abandonar el territorio natural de la marca, incluso cuando el evento invita a hablar de emociones. Mientras buena parte de las campañas mundialistas recurren al entusiasmo por la Selección, Walmart mantuvo el ahorro como eje de comunicación.

"Las marcas tenemos que construir desde nuestra propia propuesta de valor. Podrán tener patrocinios, unas sí y otras no, pero la marca de mayor relevancia será la que genuinamente escuche a los clientes y construya a partir de lo que necesitan", afirma.

Esta apuesta de la marca apela a la transformación que vive Walmart. Después de participar en la evolución de Bodega Aurrera con campañas como Morralla, Buenrostro llegó a Walmart con la misión de actualizar la marca y conectar con consumidores que hoy compran, se informan y toman decisiones de forma distinta. "Había una necesidad genuina de evolucionar la marca, de conectar con nuevas audiencias y entender a estas nuevas generaciones", explica.

El Mundial fue una de las primeras pruebas de esa transformación. Otras marcas concentraron su atención en el balón. Walmart observó el refrigerador, el carrito de compra, la sala y el pedido de último momento porque en esos espacios encontró la verdadera cancha del consumo.

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