De acuerdo con Emplifi, empresa especializada en análisis de redes sociales, entre enero y el 10 de julio la conversación global relacionada con "Haaland" y "Erling" superó las 42,000 menciones dentro de un universo cercano a las 79,600 publicaciones, con 82.9 millones de interacciones y un alcance potencial de 39.6 mil millones de impresiones.
La eliminación de México aceleró el fenómeno. Mientras miles de aficionados adoptaban a Noruega como su nueva selección favorita, las marcas encontraron un territorio compartido desde el cual podían participar sin necesidad de hablar directamente del partido.
Mucho más que un juego de palabras
Lo que ocurrió esta vez fue distinto a otros fenómenos recientes. Durante el movimiento "No Inglés", muchas marcas resolvieron la conversación con un cambio de nombre o una frase ingeniosa. Con Haaland, la creatividad dio un paso extra.
Lala mezcló su nombre con el del jugador. KitKat adaptó su tradicional "Have a Break". Krispy Kreme vistió sus donas como remeros vikingos. Cinnabon transformó uno de sus roles en el delantero noruego. La Costeña utilizó queso para recrear su característico peinado. Lecaroz hizo lo mismo con una concha, mientras Cielito Querido Café llevó la referencia a su pan dulce.
Otras marcas, como Bon o Bon, Panditas, Nutrisa, Bimbo, Chaparritas, Porter, Viva, Mitsubishi y hasta el Metrobús, encontraron su propia interpretación del fenómeno sin perder la identidad de sus productos y servicios.
La coleta rubia de Haaland terminó convirtiéndose en un código visual que podía entenderse sin necesidad de explicar el contexto. Bastaba colocar ese peinado sobre una caja de leche, una dona, un pan o un vehículo para que el consumidor entendiera inmediatamente la referencia.
Para Emplifi, ese tipo de códigos facilita que una tendencia salga del círculo de los aficionados al futbol y alcance a personas que quizá nunca han visto jugar al delantero, pero reconocen el personaje por su presencia constante en redes sociales.