Por parte del Partido Popular Europeo, primer grupo del hemiciclo y familia política de Von der Leyen, el español Esteban González Pons respaldó la compra conjunta y señaló que, de haber actuado cada uno por su cuenta, Estados como España, por dimensión y peso político, no habrían empezado a vacunarse hasta que hubieran terminado Alemania y Francia.
La líder del grupo socialdemócrata, Iratxe García, también alabó la estrategia comunitaria para evitar "esas peleas por acaparar mascarillas y respiradores entre países" de la UE al inicio de la pandemia e invitó a reflexionar "sin agitación" y dio la bienvenida a las críticas pero "con un espíritu constructivo y con lealtad internacional".
En nombre de la Izquierda Unitaria Europea, la francesa Manon Aubry reivindicó a la Comisión que exija a los laboratorios la renuncia a los derechos de propiedad intelectual para "sacar de las garras de los laboratorios estas vacunas", financiadas en gran medida con dinero público.
Menos crítica, la líder ecologista Ska Keller subrayó el "valor de la investigación pública y de tener unos sistemas sanitarios de calidad".
Entre los diferentes asuntos abordados, varios eurodiputados plantearon si la CE se equivocó al priorizar el precio en la negociación con los laboratorios en vez de garantizar la producción pues, pese a conseguirlas más baratas que Estados Unidos o Israel, el ritmo de vacunación es más lento.
En el turno de réplica, la comisaria de Sanidad reconoció que "el ritmo de vacunación puede y debe aumentarse".
"Estamos haciendo todo lo que podemos para que así sea en las próximas semanas", explicó Kyriakides, que realzó también la iniciativa de la UE para suministrar vacunas a países pobres.
Con información de AFP y EFE