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Litio, tierras raras y opio: estas son las riquezas naturales de Afganistán

El país de Asia central tiene una enorme riqueza natural en minerales, que serán clave para la transición energética y climática que ahora están bajo el control de los talibanes.
mar 31 agosto 2021 05:04 AM
Potencial mineral
Un informe conjunto de la ONU y la UE de 2013 estimó en un billón de dólares el potencial de todos los recursos subterráneos del Afganistán.

Afganistán, a diferencia de muchos países árabes, no tiene petróleo, pero cuenta con recursos naturales que serán claves en un momento en el cual los combustibles fósiles son dejados de lado.

El subsuelo de Afganistán abunda en minerales considerados fundamentales para la transición energética y climática, según los expertos, un maná aún no explotado y que ahora está en manos de los talibanes.

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“Afganistán tiene reservas de bauxita, cobre, hierro, litio y tierras ras”, dice el último informe anual sobre los recursos minerales de Afganistán publicado en enero por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

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Esta es la importancia estratégica de los minerales de la fiesta.

¿Por qué los recursos naturales de Afganistán son importantes?

A medida que el mundo intenta dejar atrás los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas, estos metales son cada vez más buscados para transportar y/o almacenar electricidad.

El cobre, esencial para la fabricación de cables eléctricos, batió este año un récord histórico en los mercados mundiales, cotizando a más de 10,000 dólares por tonelada.

El litio es un recurso esencial para la transición energética. Se utiliza para el almacenamiento de energía en baterías o parques solares y eólicos.

En 2020, la Unión Europea le añadió a la lista oficial de 30 materias primas consideradas "críticas" para su independencia energética, junto con el cobalto, el grafito, el silicio y el tantalio, entre otros.

¿Qué minerales hay en Afganistán? De esmeraldas al lito

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó en mayo que la demanda mundial de litio se multiplicaría por 40 de aquí a 2040.

Afganistán dispone "de una enorme reserva de litio, no explotada hasta la fecha", explica Pitron.

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Y las tierras raras como el neodimio, el praseodimio o el disprosio, también presentes en Afganistán, son cruciales en la fabricación de imanes utilizados en industrias del futuro como la energía eólica o los vehículos eléctricos.

Un informe conjunto de la ONU y la UE de 2013 estimó en un billón de dólares el potencial de todos los recursos subterráneos del país.

Afganistán, cuya riqueza del subsuelo es legendaria, era hasta ahora más conocido por sus piedras preciosas (lapislázuli, esmeraldas, rubíes, turmalina) o el mármol.

También produce carbón y metales tradicionales como el hierro.

Explotados oficialmente, los yacimientos de piedras preciosas son también objeto de un tráfico ilegal más o menos importante con Pakistán.

¿Afganistán puede ser El Dorado de los minerales?

Antes de la victoria de los talibanes en Afganistán, China, que ya produce el 40% del cobre del mundo, casi el 60% del litio y más del 80% de las tierras raras, había "apoyado a cierto número de facciones talibanes para que le facilitaran el acceso a ciertos yacimientos especialmente prometedores", Guillaume Pitron, autor del libro La guerre des métaux rares (La guerra de los metales raros).

China ha mostrado un enorme por jugar “un papel constructivo” en la reconstrucción de Afganistán, del cuál es vecino tendiendo una rama de olivo a los talibanes.

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"Los chinos no condicionan sus negocios a los principios democráticos", añade Pitron.

Todo esto ha dado pie a que algunos medios internacionales especulen con el interés de China en los recursos naturales de Afganistán, entre los que se encuentran depósitos de litio o tierras raras —elementos vitales para el desarrollo y producción de tecnologías como las baterías de los vehículos eléctricos— cuyo valor se estima en cerca de un billón de dólares.

En el caso del cobre, Beijing, que obtuvo una concesión en 2008 para explotar la gigantesca mina de Aynak, a 35 kilómetros de Kabul, estaba desde 2015 en conversaciones con el gobierno depuesto para tratar de obtener enmiendas que permitan la explotación del yacimiento, "bloqueado por diversas razones", según USGS.

Sin embargo, en la actualidad expertos los expertos sostienen que “no es en absoluto seguro” que Afganistán se convierta en un El Dorado de minerales y en el campo de juego geopolítico de la transición energética mundial debido a las incertidumbres políticas sobre la gestión del régimen talibán.

La bandera nacional afgana es un símbolo de resistencia en Afganistán

"Se necesita un clima político muy estable", dice Pitron.

Por ejemplo, Raffaello Pantucci, investigador del británico Royal United Services Institute, no cree que esto el interés de China en Afganistán se vaya a traducir en inversiones o proyectos concretos a corto plazo.

"Una de las narrativas más frustrantes que he visto últimamente es que las empresas chinas se mueren de ganas por hacer grandes proyectos en Afganistán. Pero han tenido 20 años de relativa estabilidad en el país con un gobierno que tenía a tecnócratas que sabían cómo hacerlo, cómo conseguir créditos y cómo pagarlos, y no se hizo. Se intentó y no se consiguió.

¿Por qué iba a pasar en un Afganistán más inestable?", se preguntó Pantucci en un reciente evento online.

En la minería, pueden pasar 10 o 20 años desde el descubrimiento de un yacimiento hasta su explotación. “Ninguna empresa querrá invertir si no hay un arco político y jurídico estable”, añade.

Algunos inversores pueden preferir elegir fuentes de ministro “un poco más caras, pero más estables”.

El mercado de opio en el país

Otros recursos de vital importancia para Afganistán son el opio y la heroína. A pesar de que Estados Unidos invirtió más de 8,000 millones de dólares para erradicar el comercio de estas drogas, el país aún es el mayor proveedor de opiáceos ilícitos del mundo y parece seguro que seguirá siéndolo, dijeron funcionarios y expertos actuales y anteriores de Estados Unidos y la ONU, antes de la toma de Kabul.

Los talibanes, en su primera conferencia de prensa, prometieron que el nuevo régimen en Afganistán no convertirá al país en un narco estado. Pero suena a una promesa muy complicada de cumplir. La producción de heroína se ha disparado en Afganistán en los últimos años, lo que ha ayudado a financiar a los talibanes.

Los expertos afirman que los talibanes les costará alejarse de este rentable comercio a pesar de su promesa de hacerlo.

“Aseguramos a nuestros compatriotas y a la comunidad internacional que no produciremos ningún narcótico”, dijo el vocero de los talibanes, Zabihullah Mujahid, en una conferencia de prensa dos días después de la toma de Kabul.

“A partir de ahora, nadie estará involucrado (en el tráfico de heroína), nadie puede participar en el contrabando de drogas”, añadió.

Sin embargo, los analistas consideran que la retórica contra la heroína —al igual que las promesas similares de respetar los derechos de las mujeres y la libertad de los medios de comunicación— forma parte de los esfuerzos de los nuevo líderes talibanes por mostrar una cara más moderada con el fin de asegurarse el apoyo internacional.

El opio se ha convertido en un recurso clave para el grupo y podría resultar difícil prohibirlo, afirma Jonathan Goodhand, experto en el comercio internacional de drogas de la Universidad SOAS de Londres.

La dependencia amenaza con generar más inestabilidad, ya que los talibanes, otros grupos armados, los señores de la guerra étnicos y funcionarios públicos corruptos se disputan los beneficios de la droga y el poder.

A algunos funcionarios de la ONU y de Estados Unidos les preocupa que la caída de Afganistán en el caos esté creando las condiciones para una producción ilícita de opiáceos aún mayor, lo que podría suponer una ventaja para los talibanes.

"Los talibanes han contado con el comercio de opio afgano como una de sus principales fuentes de ingresos", dijo a Reuters César Gudes, jefe de la oficina de Kabul de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). "Una mayor producción trae consigo drogas con un precio más barato y atractivo, y por tanto una mayor accesibilidad”.

Con la entrada de los insurgentes en Kabul "son los mejores momentos en los que estos grupos ilícitos suelen tomar posiciones" para ampliar su negocio, dijo Gudes.

Goodhand predice que las drogas "harán aflorar una serie de tensiones dentro del movimiento”.

Por un lado, "quieren crear esta imagen de sí mismos como más moderados y más abiertos al compromiso con Occidente y se dan cuenta de que las drogas son una forma de hacerlo", explica.

Pero, por otro lado, cualquier represión afectaría especialmente a los agricultores de las provincias de Helmand y Kandahar, el corazón político de los talibanes.

"Les va a costar adoptar un enfoque agresivo con respecto a las drogas", añade.

Los talibanes prohibieron el cultivo de adormidera en el año 2000 en busca de legitimidad internacional, pero se enfrentaron a una reacción popular y posteriormente cambiaron mayormente su postura, según los expertos.

Gretchen Peters, autora del libro Seeds of Terror: How Heroin Is Bankrolling the Taliban and Al-Qaeda (Semillas de terror: cómo la heroína financia a los talibanes y a Al-Qaeda), afirma que la anterior prohibición de la amapola por parte de los talibanes era táctica.

"Estaban sometidos a una inmensa presión internacional", dice. "No van a deshacerse del tráfico de drogas porque están demasiado atados a él", añade.

Además, los talibanes tendrán ahora acceso a las compañías aéreas, a la burocracia estatal y a los bancos, que podrían utilizar para facilitar el contrabando de drogas y el blanqueo de dinero, explica.

A pesar de las amenazas que plantea el negocio de las drogas ilícitas en Afganistán, los expertos señalaron que Estados Unidos y otros países rara vez mencionan en público la necesidad de abordar el comercio, que según la ONUDD representa más del 80% del suministro mundial de opio y heroína.

"Nos hemos mantenido al margen y, por desgracia, hemos permitido que los talibanes se conviertan probablemente en la organización terrorista no designada con mayor financiación del mundo", dijo un funcionario estadounidense con conocimiento del comercio de drogas en Afganistán.

La política de estupefacientes del nuevo régimen tendrá un impacto en los precios mundiales de la heroína, con repercusiones para los países occidentales, así como para Rusia, Irán, Pakistán y China, todas ellas importantes rutas de contrabando pero también enormes mercados para las drogas afganas.

En los últimos años, los traficantes también han descubierto que una planta comúnmente encontrada en Afganistán, llamada efedra, puede utilizarse para crear un componente clave de la metanfetamina, más conocida como “cristal".

Se estima que Washington gastó 8,600 millones de dólares entre 2002 y 2017 para estrangular el comercio de drogas en Afganistán con el fin de negar fondos a los talibanes, según un informe del SIGAR de 2018.

Aparte de la erradicación de la amapola, Estados Unidos y sus aliados respaldaron redadas de interdicción y programas de cultivos alternativos, ataques aéreos contra presuntos laboratorios de heroína y otras medidas.

Según expertos, la medidas avivaron la ira contra el gobierno de Kabul y sus patrocinadores extranjeros —y la simpatía por los talibanes— entre los agricultores y trabajadores que dependen de la producción de opio para alimentar a sus familias.

Un lección que los talibanes aprendieron con la prohibición del cultivo de adormidera en el 2000, dijo la académica de la Brookings Institution Vanda Felbab-Brown, por lo que es poco probable que los talibanes lo prohíban.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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