La investigación fue publicada en el Jama Network Open y toma en cuenta los nuevos factores que intervienen en la expansión del virus y sus consecuencias, tales como las vacunas y el equipo de protección que ya utilizan los médicos y trabajadores de salud de primera línea.
Si bien han bajado los riesgos de contagio gracias a dichos elementos, los investigadores encontraron que ahora el riesgo de adquirir una infección por COVID-19 ahora es más alto en casa que en los hospitales donde trabajan los médicos.
El estudio consistió en encuestar a todos los empleados del Centro Médico Hadassah, durante marzo, antes de que la variante Delta se difundiera entre la población de Israel. En ese momento, 5,312 empleados del centro médico ya habían recibido las dos dosis de la vacuna Pfizer y 690 todavía no. Y, tras los análisis de los datos, se encontró que 15 de los empleados vacunados se habían infectado después de la exposición al virus a través de una persona infectada en el hogar, mientras que solamente 12 lo habían hecho en el centro de trabajo.
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