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El G7: ¿un actor de peso en la política global o solo un organismo simbólico?

El grupo de naciones industrializadas ha perdido su poder de interlocución y persuasión ante poderes como China y Rusia, por lo que debe cambiar su estrategia para dialogar con el mundo.
mar 28 junio 2022 05:04 AM
Los Jefes de Estado y de Gobierno del G7 y sus invitados se alinean para una foto familiar frente al castillo Schloss Elmau en los Alpes bávaros cerca de Garmisch-Partenkirchen, el 27 de junio de 2022.
El G7, con excepción de Japón, solo está conformado por países de Occidente: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia.

La cumbre del G7, que se celebra hasta este martes en Alemania, ha centrado sus discusiones en un tema: la invasión de Rusia a Ucrania y sus consecuencias, que van desde una escasez de energéticos, hasta una crisis alimentaria. Las naciones industrializadas integrantes del grupo están discutiendo medidas para adelantar el fin del conflicto, que luce cada vez más estancado.

Hasta el momento, el mayor anuncio al respecto ha sido un bloqueo a las exportaciones de oro ruso, una medida que busca ahogar financieramente a Rusia y cortar sus medios para financiar la invasión de Ucrania, más de cuatro meses después del inicio del conflicto, que el gobierno de Vladimir Putin llama una “una operación militar especial”.

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“Las medidas que hemos anunciado afectarán directamente a los oligarcas rusos y atacarán el corazón de la maquinaria de guerra de Putin”, dijo el primer ministro británico, Boris Johnson, en un comunicado. Se espera que el gobierno estadounidense haga su anuncio al respecto este martes.

Esta medida es parecida al embargo a las exportaciones de petróleo y gas ruso, así como otras medidas implementadas para presionar económicamente a Rusia. Desde el 24 de febrero, cuando la invasión a Ucrania dio inicio, Rusia ha recibido 8,225 nuevas sanciones, la mayoría de Estados Unidos, Francia, Canadá, Japón y Reino Unido —países integrantes del G7— y de Australia y Suiza, naciones aliadas al bloque, de acuerdo con el recuento de Castellum.AI.

Sin embargo, Moscú no ha cesado sus ataques y sigue con su ofensiva en el este de Ucrania, la zona más rica en recursos energéticos del país. Las sanciones no han cumplido con su objetivo.

“Antes de la guerra Rusia ha venido ensanchando sus relaciones con el resto del mundo no occidental europeo, que en la actualidad alinea el mayor dinamismo económico en el mundo y los mercados más grandes, que son India y China”, indica Claudio Coloma, profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela de Política y Gobierno del Tec de Monterrey, en entrevista telefónica con Expansión.

El G7 y la OTAN representan un viejo orden global y si estas organizaciones no aprenden a dialogar con otras regiones y con actores como China, India y la misma Rusia, pueden perder todo peso político y quedar solo con un valor simbólico, señala el especialista

 

La exclusividad, una mala estrategia

El G7 “no está jugando un rol esencial en la política mundial y es por dos razones”. La primera es que todos los países integrantes del G7, con excepción de Japón, son también miembros de la OTAN. Este organismo “es partícipe y origen de la guerra. Así que el G7 no puede ofrecer una opción distinta a lo que ya ha hecho la OTAN”.

La OTAN es una organización que surgió en plena Guerra Fría, cuando el mundo estaba divido entre dos potencias hegemónicas. El G7 —antes de G8— surgió después de la caída del bloque soviético, en un mundo donde la hegemonía era de Estados Unidos.

Rusia pertenecía a esta última organización hasta 2014, cuando el país fue expulsado después de la anexión de la península de Crimea, un territorio perteneciente a Ucrania. Esto significó perder la capacidad de interlocución y diálogo con un actor importante en la geopolítica europea y asiática.

También indica que el grupo, que presuntamente alinea a las principales economías industrializadas del mundo, excluye a China, que según el Fondo Monetario Internacional, es la principal economía del mundo y que durante esta década, acumulará el mayor arsenal del planeta, de acuerdo con estimaciones del Instituto Internacional para la Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

 

Los líderes del G7 se comprometieron el domingo a recaudar 600,000 millones de dólares en fondos públicos y privados durante cinco años para financiar la infraestructura necesaria en los países en desarrollo y contrarrestar el antiguo proyecto multimillonario de la nueva Ruta de la Seda de China.

Biden y otros líderes del G7 lanzaron la "Asociación para la Infraestructura Global y la Inversión" para apoyar proyectos en países de bajos y medianos ingresos que ayuden a abordar el cambio climático y mejorar la salud global, la equidad de género y la infraestructura digital.

Otro actor de peso en la economía global, India, solo es un invitado a las cumbres, pero no considerado como un país miembro. Otros invitados como Senegal y Argentina, no son naciones de peso en sus regiones, como lo son Sudáfrica —en el caso de África— y México o Brasil, —en el caso de América Latina—, de acuerdo con Coloma.

Un mundo multipolar

La situación geopolítica del mundo es muy distinta ahora que a finales del siglo XX, asegura el experto, que indica que regiones como América Latina, Medio Oriente, Asia Pacífico, la Polinesia y África juegan con sus propias reglas y siguiendo sus propios intereses, de acuerdo con Colama.

“Hoy en día el G7 no tiene la misma importancia que pudo haber tenido en un momento en que había mayor dependencia con estas potencias occidentales”, asegura Colama.

Un ejemplo, es la Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles, California a principios de junio. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue anfitrión de una atropellada reunión, en la que hubo ausencias importantes, como la de su par mexicano Andrés Manuel López Obrador y en la que líderes como el argentino Alberto Fernández y el chile Gabriel Boric, reclamaron la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua del encuentro.

Para el especialista, el G7 y la OTAN no pueden ser tomados como los líderes de las naciones democráticas, sino como dos actores más.

"La democracia no solo es como dice Occidente. El G7 va a tener que entender que deben dialogar y aceptar otros sistemas políticos, aunque no se correspondan con su ideal, porque ahora la misma geopolítica es mucho más democrática", señala.

Con información de AFP

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