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La sequía deja a España sin aceitunas y a Francia sin mostaza

El mes pasado fue el más seco que el promedio de julios, con un récord de bajas precipitaciones, lo que está afectando a la agricultura.
mar 09 agosto 2022 06:57 PM
Fotos de una rama de olivo y de un puesto de mostaza Dijon.
Cultivos tan tradicionales para la vida de los europeos, como las aceitunas española o la mostaza en Francia se están viendo afectados por el cambio climático.

El último julio fue el sexto más cálido en Europa, con temperaturas récord a nivel local y nacional en el oeste y norte del continente durante la ola de calor, de acuerdo el servicio europeo de observación Copernicus.

Además, en Europa el mes de julio pasado fue el más seco que la media, con récord de bajas precipitaciones en el oeste continental y sequías en varias regiones del suroeste y sureste. Estas condiciones están afectando localmente a la economía, especialmente a sectores como la agricultura.

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Así, cultivos tan tradicionales para la vida de los europeos, como las aceitunas españolas o la mostaza en Francia se están viendo afectados.

España se queda sin su ‘oro verde’

Bajo un calor abrasador, Felipe Elvira inspecciona las ramas de sus olivos, que se extienden hasta perderse de vista sobre una colina polvorienta del sur de España. "En estos, no hay aceitunas. Está todo seco", lanza preocupado.

Propietario junto a su hijo de una explotación de 100 hectáreas en Jaén, cuna del aceite de oliva en Andalucía, este olivarero de 68 años corre el riesgo de perder una gran parte de su cosecha debido a la sequía extrema que padece el país.

"Aquí estamos acostumbrados a la sequía, pero a este grado, no", suspira este sexagenario de camisa a cuadros, pelo blanco y cejas pobladas. "Antes caían 800 litros de agua por metro cuadrado al año. Ahora vamos a tener 300 o 400 litros nada más… Cada vez llueve menos", lamenta.

En la primera línea europea ante los efectos del cambio climático, España ha sufrido tres olas de calor excepcionales desde mayo, que han debilitado todavía más unos cultivos que ya venían de sufrir un invierno más seco de lo normal.

"Los olivos son árboles muy resistentes al estrés hídrico", explica Juan Carlos Hervás, ingeniero agrónomo en el sindicato agrícola COAG. Pero cuando hay calor extremo "activan mecanismos fisiológicos para protegerse: no se mueren, pero la producción no se da", agrega.

 

Muy malas noticias para los olivareros de la región. "En terreno de secano (sin riego), no llegaremos al 20% de la producción media de los últimos cinco años. Y en terreno de regadío, tendremos a un 50 o 60%", pronostica el técnico.

Las reservas hídricas, efectivamente, están anémicas. "El aporte de agua en Andalucía depende de la cuenca del Guadalquivir, la que abastece casi toda la región", que se encuentra en "una situación absolutamente dramática", subraya Rosario Jiménez, profesora de hidrología de la Universidad de Jaén.

Según el Ministerio de Transición Ecológica, las reservas alimentadas por el río y por sus afluentes están actualmente solo al 30% de su capacidad. Algunos embalses "hasta han bajado a niveles de menos del 10%, o están ya prácticamente secos", insiste la investigadora.

Una consecuencia del cambio climático y de sus episodios meteorológicos extremos, que los agricultores de la región llevan años constatando. "Cada vez va lloviendo menos que antes y cuando llueve, lo hace de forma torrencial: produce una gran escorrentía, y no le da tiempo al terreno de almacenarla", explica Juan Carlos Hervás.

Según un estudio aparecido a principios de julio en la revista Nature Geoscience, la península ibérica no había estado tan árida desde hacía un milenio. Y el fenómeno continuará acentuándose, con el riesgo de afectar seriamente a algunos cultivos como la viña y los olivos.

 

Una perspectiva que podría resultar catastrófica en España, donde se produce casi la mitad del aceite de oliva del planeta, con 3,600 millones de euros de exportaciones por año. "Muchos pueblos de la provincia dependen del olivo. Si ya no da, ya no hay ingresos", enfatiza Hervás.

Según COAG, siete de cada 10 hectáreas en España están actualmente cultivadas sin riego. Pero con el alza de las temperaturas, el 80% de las parcelas de secano de Andalucía podrían dejar de ser "aptas para el cultivo del olivar", al menos para ciertas variedades.

La calidad de la producción podría también disminuir ya que los agricultores deberán "realizar cosechas tempranas" de olivas menos maduras, insiste este sindicato en un informe titulado "Empieza la cuenta atrás".

Para limitar las pérdidas, algunos podrían tener la tentación de aumentar la cantidad de parcelas irrigadas. Pero esta solución debilitaría un poco más las reservas, en momentos en que en el sur de España ya se apunta contra la sobrexplotación de agua en los cultivos intensivos

Hoy, "la agricultura se lleva el 70 o 80% de los recursos", valora Rosario Jiménez, quien dice temer que haya falta de agua en algunos pueblos, que enfrentan ya "cortes de agua puntuales".

Desde sus tierras, Felipe Elvira es consciente del problema. "El acuífero va a terminar agotado, se necesita agua para todos", reconoce el agricultor, "poco optimista" para el futuro: "honestamente, no sé lo que vamos a hacer”.

 

Francia aprende a vivir sin uno de sus condimentos preferidos

En el país vecino, Francia, un condimento clave de su gastronomía escasea cada vez más de los estantes: la mostaza. Aunque silenciosa, esta desaparición ha llamado la atención de los franceses, que buscan sustitutos para esta clave de su gastronomía.

Cada habitante de Francia consume un kilo de mostaza, lo que la convierte en el mayor consumidor del mundo.

La escasez se debe a varios factores, pero uno de los más importantes es el cambio climático. La mostaza dijo solía ser elaborada con las semillas de mostaza en la capital de la región de Borgoña. Sin embargo ahora casi el 80% de las semillas de mostaza que se usan en Francia provienen en realidad de Canadá, dijo Lui Vandermaesen, director de la gran fábrica Reine de Dijon al periódico The New York Times.

“El principal problema es el cambio climático y el resultado es esta escasez. No podemos responder a los pedidos que recibimos, y los precios de venta al público han subido hasta un 25% como reflejo de la subida del costo de las semillas”, dijo Vandermaesen al diario estadounidense.

Las provincias canadienses de Alberta y Saskatchewan, al igual que el occidente de Europa, viven una ola de calor y una sequía sin precedentes, lo que obligó a reducir la producción de semillas de mostaza en un 50%.

Además, las altas temperaturas en Francia también afectaron a la pequeña cosecha que se realiza en Borgoña.

“De 12,000 toneladas en 2016, hemos pasado a 4,000 toneladas (de producción) en 2021″, explica Fabrice Genin al diario Libération, presidente de la Asociación de Productores de Semillas de Mostaza de Borgoña (APGMB).

A esto se suma que otro de los principales productores de semillas de mostaza, Ucrania, se encuentra en medio de un conflicto bélico que ha hecho la exportación de alimentos casi imposible. Apenas la semana pasada, gracias a un acuerdo con Rusia negociado gracias a Turquía y a Naciones Unidas, un barco con semillas ucranianas salió del país, pero pasarán meses o años para que la situación se regularice.

Con información de AFP y EFE

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