Por ejemplo, el reciente nombramiento de Matt Whitaker como embajador ante la OTAN refleja esta visión. De acuerdo con Trump, Whitaker es “un guerrero fuerte y un patriota leal”, encargado de “fortalecer las relaciones con nuestros aliados de la OTAN y garantizar la defensa de los intereses de Estados Unidos”.
Arlene Ramirez Uresti, internacionalista y académica de la Universidad Iberoamericana explica que "Trump pone a los organismos internacionales, como la OTAN y otros sistemas multilaterales, nuevamente en el centro de la discusión, y lo hace porque él realmente no cree que sirvan para resolver los problemas globales. Lo que él busca es una forma de liderazgo más directa, más unilateral, basada en lo que él considera como 'intereses de América'".
Karen Demerutis, experta y consultora en seguridad nacional e internacional, añade que esta postura podría generar vacíos de poder en el escenario global. “Si Europa no actúa, esos vacíos podrían volverse más profundos, obligándola a adoptar un enfoque más autónomo para garantizar su defensa”, comenta.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha empujado este tema al interior de la Unión Europea desde la primera presidencia de Trump.
En cuanto a la política exterior de Trump, su postura proteccionista podría tener consecuencias aún más profundas. Con un enfoque menos involucrado en la resolución de crisis globales y una tendencia a priorizar los intereses nacionales, Estados Unidos podría disminuir su participación en iniciativas clave que afectan a Europa y el resto del mundo, como el cambio climático y los acuerdos comerciales. Como resultado, la UE tendría que enfrentarse a una creciente presión para actuar de manera independiente en estos y otros frentes.
En cuanto al conflicto con Rusia, la relación cercana entre Trump y Vladimir Putin es todavía un tema delicado.
"Aunque Trump ha sido criticado por su cercanía con Putin, hay un sector de su electorado que no ve con buenos ojos esta alianza. La posición de Trump podría generar tensiones internas dentro de su propio partido", señala Arlene Ramírez Uresti. Este contexto podría influir en la política exterior de Trump y, en consecuencia, en las decisiones sobre Ucrania y la OTAN.
¿El fin de la guerra en Ucrania?
Una de las promesas más controvertidas de Trump fue su afirmación de que podría resolver la guerra en Ucrania en solo 24 horas. Sin embargo, expertos como Karen Demerutis consideran esta idea "inverosímil", dado el complejo panorama geopolítico que involucra a Rusia, Ucrania y los aliados internacionales.
A pesar de esto, tanto Demerutis como Ramírez Uresti coinciden en que Trump podría intentar mediar en el conflicto utilizando su estilo de diplomacia de alta presión, como lo ha hecho en otras situaciones.