Antes de abandonar el centro médico, el papa apareció públicamente con aspecto débil, hinchado y con la voz frágil, respirando con dificultad. Fue la hospitalización más larga de sus 12 años al frente de la Iglesia.
El jesuita argentino ofreció el domingo sus oraciones para las víctimas de los conflictos en Ucrania, los territorios palestinos e Israel, Líbano, República Democrática del Congo y Birmania, golpeada por un terremoto.
"No es tan importante que salga o no. Lo importante es que está vivo. Lo importante es que está al tanto de lo que está pasando en el mundo y el mundo está al tanto de lo que le pasa a él", expresó a la agencia AFP este domingo 30 de marzo, Xochitl Vázquez, una peregrina mexicana de 71 años.
El papa también dijo que seguía "con preocupación" la situación en Sudán del Sur, donde en las últimas semanas se recrudecieron los enfrentamientos entre facciones rivales que combatieron en la guerra civil de 2013-2018.
Francisco también instó a entablar cuanto antes nuevas negociaciones en Sudán, país devastado por la guerra.
El líder de los 1,400 millones de católicos del mundo señaló que "gracias a Dios, también hay acontecimientos positivos". Calificó de "excelente logro diplomático" el reciente acuerdo fronterizo entre Kirguistán y Tayikistán, considerado clave para la estabilidad de Asia Central.