"¡Viva Venezuela!"
El canal estatal VTV mostró imágenes de verjas caídas y buses incendiados en La Carlota, una base aérea de Caracas.
"¡Viva Venezuela, carajo!", gritaban algunos desde sus hogares en un sector acomodado de Caracas.
Antes de la incursión de este sábado, Estados Unidos bombardeó varias lanchas que supuestamente transportaban drogas en el Caribe, con saldo de más de un centenar de muertos desde septiembre.
Washington también cerró informalmente el espacio aéreo de Venezuela, impuso más sanciones y ordenó la incautación de buques cargados con crudo venezolano.
Maduro, que se proclama socialista, siempre dijo que estas operaciones buscaban su derrocamiento y apoderarse de las reservas de petróleo de Venezuela, las mayores del mundo.
La líder de la oposición y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, no reaccionó aún a estos hechos. Pero respalda la presión de Trump contra Maduro, durante cuyo gobierno Venezuela se sumió en una de las peores crisis económicas de su historia.
"Se fue un tirano", celebró el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau.
Tras los ataques de este sábado, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, anunció un "despliegue masivo" de todas las capacidades militares del país.
El canciller, Yván Gil, pidió por su parte una reunión urgente ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La autoridad aérea de Estados Unidos notificó a las aerolíneas comerciales que evitaran el espacio aéreo del Caribe, al citar una "situación potencialmente peligrosa".
"Llegó el día y lloré"
Algunos habitantes se asomaron a sus balcones y terrazas para ver lo que pasaba o grabar un video. Otros se escondieron en espacios seguros sin ventanas.
Las explosiones "me levantaron por gravedad de la cama", contó a la AFP María Eugenia Escobar, una residente de 58 años de La Guaira. "En el acto pensé 'Dios, llegó el día' y lloré".
El gobierno decretó el "estado de conmoción exterior", que otorga poderes especiales a Maduro ante un conflicto militar externo.
"Al final de estos ataques, nosotros venceremos. ¡Que viva la patria! ¡Leales siempre! ¡Traidores nunca!", lanzó el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
Países aliados de Venezuela como Rusia, China, Irán y Cuba rechazaron los ataques, así como los gobiernos izquierdistas de Brasil, Chile y México.
Moscú exigió a Estados Unidos la liberación de Maduro, mientras Pekín dijo que su captura amenaza "la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe".
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su preocupación por el incumplimiento del derecho internacional en la captura de Maduro, y dijo que ésta sienta un precedente peligroso.
Las operaciones estadounidenses "sobrepasan una línea inaceptable" y amenazan "la preservación de la región como zona de paz", dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
La jefa diplomática de la Unión Europea pidió "contención", mientras España se ofreció como mediador para una "solución pacífica" al conflicto.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, duro crítico de Trump, movilizó tropas a la frontera y reclamó reuniones de la OEA y la ONU "de inmediato".