"Sí sé esto: que si no toman las decisiones adecuadas, Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de presión para garantizar la protección de nuestros intereses", dijo en una entrevista para CBS News.
Al ser interrogado sobre la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, el jefe de la diplomacia estadounidense recordó "los objetivos" de Estados Unidos y aseguró que Washington iba a "ver qué va a pasar”.
"Queremos que el narcotráfico cese. No queremos ver llegar más pandillas a nuestro territorio (...) Queremos que la industria petrolera no beneficie a los piratas y a los adversarios de Estados Unidos, sino al pueblo", insistió Rubio.
"La diferencia" con el gobierno de Nicolás Maduro es que "la persona que estaba al mando (...) era alguien con quien no se podía trabajar", añadió Marco Rubio.
Se trata de "alguien que nunca respetó ninguno de los acuerdos que concluyó" y a quien "le ofrecimos, en múltiples ocasiones, la posibilidad de abandonar el poder", prosiguió.
Interrogado sobre el despliegue de tropas estadounidenses en suelo venezolano, el secretario de Estado lo describió como una "obsesión de la opinión pública", pero al mismo tiempo una "opción que él (Donald Trump) no puede descartar públicamente”.
El gobierno Trump tiene por el momento un bloqueo petrolero "que nos permite ejercer una influencia considerable sobre el curso de los acontecimientos", aseguró el jefe de la diplomacia estadounidense.
Venezuela no es "Libia", "Irak" ni "Afganistán". "Nuestra misión aquí es muy diferente", insistió. "No solo nos enfrentamos al régimen, nos enfrentamos a lo que constituye una amenaza para los intereses estadounidenses".
Rubio también dijo que es "prematuro en este momento" hablar de elecciones en Venezuela,
"Es prematuro en este momento. Queda mucho trabajo por delante", dijo. "Nos importan las elecciones, nos importa la democracia (...) Pero lo que más nos importa, ante todo, es la seguridad, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos", añadió.
La industria petrolera, un punto clave
Donald Trump dejó muy en claro su intención de incentivar a las petroleras estadounidenses para que regresen a Venezuela.
“El anuncio de que Estados Unidos ahora ‘gobernará Venezuela’ y tomará el control de la industria petrolera indica la intención de Washington de seguir involucrado en el país a largo plazo”, indicó Segura en su comentario.
Venezuela, que está bajo sanciones petroleras estadounidenses desde 2019, produce alrededor de un millón de barriles de crudo al día y vende la mayor parte en el mercado negro con grandes descuentos.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el suelo venezolano contenía en 2023 303,000 millones de barriles de petróleo, un 17% de las reservas mundiales.
La compañía petrolera estadounidense Chevron ya opera actualmente en el país caribeño gracias a una autorización especial.