Su compañero al frente del partido, Jordan Bardella, dijo esta semana que Europa debe reaccionar, “refiriéndose a las llamadas ‘medidas anticoacción’” y a la suspensión del acuerdo económico firmado el año pasado entre la UE y Estados Unidos.
AfD ha estado cultivando lazos con el Gobierno de Trump, pero las encuestas señalan que esto ya no podría ser beneficioso. Un sondeo de la encuestadora Forsa publicado el martes mostró que el 71% de los alemanes ven a Trump más como un oponente que como un aliado.
Por esta razón, una de las líderes del partido, Alice Weidel, mostró su molestia con las políticas expansionistas del mandatario.
El partido populista británico Reform UK, cuyo líder, Nigel Farage, lleva tiempo presumiendo de sus estrechos lazos con Trump, dijo que era difícil saber si el presidente hablaba en serio.
Pero quien tuvo las palabras más duras con Donald Trump fue Mattias Karlsson, a menudo citado como ideólogo y jefe de los ultraderechistas Demócratas Suecos.
Giorgia Meloni, una figura de mediación
La primera ministra italiana, la derechista Giorgia Meloni, considerada uno de los líderes europeos más cercanos a Trump, ha dicho que su decisión de imponer aranceles a los aliados europeos fue un "error".
“La perspectiva de mayores aranceles para quienes contribuyen a la seguridad de Groenlandia es, a mi juicio, un error y obviamente no comparto esa posición”, dijo la primera ministra italiana a periodistas en Seúl el domingo.
Meloni dijo que Estados Unidos y Europa en realidad comparten las mismas preocupaciones de seguridad sobre el Ártico, donde Rusia y China están cada vez más activos.
Los movimientos de tropas de Europa deberían verse bajo esa luz, afirmó, no como “una iniciativa contra Estados Unidos, sino más bien contra otros actores”.
“Coincido con el foco que la administración de Estados Unidos tiene sobre Groenlandia y el Ártico en general”, dijo la premier italiana. “Claramente parece que ha habido un problema de entendimiento y comunicación”.