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Mark Carney emerge como el principal contrapeso a Donald Trump

El primer ministro canadiense ganó protagonismo en Davos tras un discurso en el que, sin mencionarlo directamente, responsabilizó al presidente de Estados Unidos de erosionar el orden internacional.
jue 29 enero 2026 05:55 AM
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronuncia un discurso durante la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos el 20 de enero de 2026.
Carney sugirió también que países como el suyo, “potencias medias”, deberían forjar alianzas estratégicas para evitar ser sometidos por quienes controlarán el nuevo orden global. (FOTO: FABRICE COFFRINI/AFP)

El Foro Económico Mundial, celebrado en Davos, tuvo protagonista al presidente al presidente Donald Trump, quien marcó la agenda del encuentro, con amenazas sobre Groenlandia, negociaciones con Ucrania y la creación de un consejo de paz que podría rivalizar con la ONU. Sin embargo, la verdadera estrella del encuentro fue otro: el primer ministro de Canadá, Mark Carney.

Con un discurso contundente de 17 minutos, el gobernante canadiense se puso al frente de la respuesta de las potencias occidentales a las provocaciones de Trump. El mensaje de Carney provocó que los presentes en el foro suizo se pararan a aplaudir.

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“Hoy hablaré sobre una ruptura en el orden mundial, el final de una ficción agradable y el comienzo de una dura realidad, donde la geopolítica del poder duro no tiene límites ni restricciones”, dijo Carney.

El político canadiense, quien sustituyó al liberal Justin Trudeau hace menos de un año, dijo que el orden internacional permitió a países como el suyo prosperar. El modelo basado en el orden internacional benefició especialmente a la hegemonía estadounidense, sin embargo, este ya no funciona.

“Déjame ser directo. Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, sentenció Carney.

El responsable de esa ruptura no fue mencionado por Carney, pero las audiencias en Davos y en el mundo intuyeron que el mensaje tenía un destinatario: el presidente Donald Trump.

Carney sugirió también que países como el suyo, “potencias medias”, deberían forjar alianzas estratégicas para evitar ser sometidos por quienes controlarán el nuevo orden global, Estados Unidos, China y Rusia.

“Las potencias intermedias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”, dijo Carney en referencia a las amenazas de Trump para hacerse del control de Groenlandia, un territorio que forma parte de Dinamarca, un país miembro de la OTAN.

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De hecho, Carney puede identificarse con esas amenazas. Trump ha dicho en más de una ocasión que a Canadá le iría mejor si se convirtiera en el estado número 51 de Estados Unidos.

“Davos fue en muchos aspectos una historia de dos discursos: el del presidente Trump y el del primer ministro canadiense Mark Carney. Ambos dejaron al descubierto que estamos en medio de una gran interrupción y reforzaron una creencia creciente de que debemos tomar el mundo como es, no como nos gustaría que fuera”, indica Michael Froman, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y exrepresentante comercial de Estados Unidos, en un artículo.

El canadiense fue “muy valiente” por enfrentar a Trump en este escenario, de acuerdo con el Nobel de Economía Paul Krugman.

“Canadá se encuentra justo al lado de Estados Unidos, cuya economía es 12 veces mayor. La naturaleza quiere que Canadá y Estados Unidos estén estrechamente entrelazados. Y por esta razón, Canadá está posiblemente más expuesto a las consecuencias de la ira de Trump que cualquier otra nación”, escribió en su blog.

El enojo de Trump

Las consecuencias no se han hecho esperar. Este sábado Trump amenazó a Canadá con aranceles del 100% si firma un acuerdo comercial con China.

“Si el gobernador Carney cree que va a convertir a Canadá en un puerto de entrada para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado. China se tragará a Canadá por completo, la devorará sin piedad, destruyendo sus negocios, su tejido social y su estilo de vida”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.

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Carney restó importancia a las amenazas de Trump y las consideró una estrategia antes de la próxima revisión del acuerdo comercial norteamericano TMEC.

Trump advirtió el fin de semana de que impondría "aranceles del 100%" a las importaciones canadienses en Estados Unidos en caso de que Canadá llegara a un acuerdo comercial con China.

"Pronto entraremos en negociación o revisión de nuestro acuerdo con Estados Unidos y México (T-MEC)", respondió Carney al ser consultado al respecto por periodistas.

"El presidente es un negociador experimentado (...) Creo que algunos de estos comentarios y posturas deben verse en ese contexto más amplio", apuntó.

Ante la guerra comercial iniciada por el presidente estadounidense, Carney apuesta especialmente por la búsqueda de nuevos mercados en Asia y Europa.

Durante una visita a Beijing el 16 de enero, el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció un deshielo en las relaciones bilaterales con China, al afirmar que ambos países habían alcanzado una "nueva asociación estratégica" y un acuerdo comercial preliminar.

El gobierno de China afirmó este lunes que su nuevo acuerdo comercial preliminar con Canadá "no apunta contra terceros".

Un líder pragmático

Nacido en 1965 en Fort Smith, en los remotos Territorios del Noroeste, Carney se crió en Alberta, el corazón petrolero de Canadá. Hijo de un director de instituto, consiguió una beca para la Universidad de Harvard y se doctoró en Economía en Oxford, con una tesis sobre competitividad y competencia.

Su carrera comenzó en Goldman Sachs, donde pasó trece años trabajando en las oficinas de la firma en Londres, Nueva York y Tokio, antes de abandonar el sector privado en 2003 para incorporarse al Banco de Canadá.

El canadiense fue transparente sobre sus intenciones de mantener los tipos de interés bajos durante al menos un año, tras recortarlos drásticamente, una decisión que acabaría siendo ampliamente elogiada por contribuir a sostener la inversión incluso cuando los mercados se hundieron.

Adoptó un enfoque similar en 2013 al regresar a Londres, esta vez al frente del Banco de Inglaterra, convirtiéndose en el primer no británico en ocupar el cargo en tres siglos. El entonces ministro de Finanzas, George Osborne, lo definió como "el gobernador más destacado de su generación".

Desde su llegada al poder, Carney ha enfrentado las amenazas expansionistas de Trump, quien también le ha impuesto aranceles a las importaciones canadienses, a pesar de contar con un acuerdo de libre comercio.

Carney llegó al poder después de que Trudeau, asolado por la baja popularidad y conflictos en sus propias filas, renunciara a su cargo como primer ministro unos días antes del regreso de Trump a la Casa Blanca.

El mandatario canadiense convocó elecciones para el 29 de abril, centró a su partido y, durante la campaña, aseguró ser el líder que su país necesitaba para hacer frente a los embates de la Administración de Trump. Ganó las elecciones con contundencia.

Carney adoptó un tono firme, pero pragmático con Trump. Sin embargo, Canadá aún es el único país del G7 que no alcanza un acuerdo comercial con Estados Unidos.

El discurso en Davos puede significar también el inicio de una estrategia de negociación más agresiva.

“Creo que está empezando a reconocer los límites del apaciguamiento. Dice que el regreso de la política de las grandes potencias, con Rusia, China y Estados Unidos haciendo lo que les da la gana, es una burla a cualquier afirmación de que vivimos en un orden internacional basado en normas. Y que persistir en esa ficción está dando resultados cada vez menores. Creo que fue una buena manera de analizar”, dijo Paul Wells, analista político canadiense, en una entrevista con la radio de su país.

Trump respondió al discurso de Carney desde Davos: "No se mostró muy agradecido", dijo. "Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas declaraciones”.

La respuesta del primer ministro canadiense llegó un día después.

"Canadá y Estados Unidos han forjado una asociación extraordinaria", afirmó Carney en un discurso a la nación desde Quebec. “Canadá no existe gracias a Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses. Somos dueños de nuestro país, es nuestro país, es nuestro futuro", agregó.

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