El comercio y la inversión completan esta estructura económica al incluir medidas para facilitar el intercambio bilateral y promover la llegada de capital, con atención especial en pequeñas y medianas empresas. La meta consiste en reducir barreras, mejorar la coordinación regulatoria y ampliar la participación empresarial en ambos mercados. A estas acciones se suman iniciativas de promoción económica conjunta y de digitalización de procesos logísticos y comerciales, orientadas a fortalecer la eficiencia de las cadenas productivas.
En innovación, Canadá y México dan un primer paso con el compromiso de firmar un nuevo Memorándum de Entendimiento para fortalecer la colaboración en investigación. El acuerdo involucrará al Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá, al Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades y a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México, y deberá concretarse antes del 31 de marzo de 2026.
Este memorándum busca ampliar la cooperación científica y dar impulso a proyectos conjuntos en áreas interdisciplinarias estratégicas, como la transición energética, la inteligencia artificial y las tecnologías de la salud.
La agricultura también forma parte de este rediseño. México y Canadá proponen una acción conjunta en agroalimentación para fortalecer cadenas productivas, facilitar el comercio de alimentos y avanzar en cooperación sanitaria y fitosanitaria. Este frente adquiere peso estratégico en un momento en el que el comercio agrícola vuelve a ocupar un lugar central en las disputas y negociaciones comerciales.
El cambio es evidente al compararlo con el Plan de Acción México-Canadá, que se pactó en las administraciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador y el ex primer ministro Justin Trudeau. En ese entonces, el comercio y la inversión figuraban dentro de una agenda más amplia dominada por temas sociales, movilidad humana, género, reconciliación con pueblos indígenas, salud y cooperación ambiental. La economía tenía presencia, pero no marcaba el rumbo ni contaba con objetivos específicos en infraestructura logística y energética, como ocurre ahora.
Este cambio de enfoque coincide con una etapa compleja para Canadá. El primer ministro Mark Carney ha defendido que las decisiones recientes de Ottawa respecto a China se apegan a las obligaciones asumidas bajo el tratado comercial con Estados Unidos y México. El acuerdo, recordó, impide firmar tratados de libre comercio con economías no basadas en el mercado sin notificación previa. Su gobierno, subrayó, no tiene intención de hacerlo con China ni con ninguna otra economía de ese tipo.