Politóloga conservadora de 39 años, Fernández, heredera política del popular presidente Rodrigo Chaves, encabeza la intención de voto al poner en el centro la seguridad, principal preocupación de los costarricenses.
Tras votar en la localidad de Cartago, reiteró que su meta es "ganar en primera ronda", para lo cual requiere 40% de apoyo, un umbral que incluso podría superar, según encuestas.
La exministra de la Presidencia y de Planificación también aspira a tener una amplia mayoría en el Congreso para reformar la Constitución y los poderes del Estado.
Un triunfo de Fernández para gobernar por los próximos cuatro años afianzaría a la derecha en Latinoamérica, tras las recientes victorias en Chile, Bolivia, Perú y Honduras. Chaves es un aliado del presidente estadounidense, Donald Trump.
Según la más reciente encuesta de la reputada Universidad de Costa Rica (UCR), aún hay 26% de indecisos. Una eventual segunda vuelta tendría lugar el 5 de abril.
El factor Bukele
Pese a que en su gobierno los homicidios alcanzaron un pico histórico de 17 casos por 100.000 habitantes, Chaves culpa al poder judicial de mantener a los criminales en impunidad.
Según las autoridades, la mayoría de los asesinatos están vinculados al narcotráfico, que convirtió a Costa Rica, considerado por décadas uno de los países más seguros del continente, en centro logístico y de exportación de drogas.