Las crisis de suministro se han gestado desde hace décadas, debido a una red eléctrica dañada y mal gestionada, así como a frecuentes tormentas y huracanes. Esta problemática alcanzó su punto máximo después del paso del huracán María. La tormenta destrozó la infraestructura eléctrica y dejó a la isla en penumbras por 328 días, casi 11 meses.
Una solución defectuosa
La solución que el gobierno de Ricardo Roselló propuso fue la privatización de la empresa estatal encargada del servicio eléctrico. Sin embargo, los apagones han continuado en la isla de manera constante.
Bajo la administración de Luma Energy, que comenzó en junio de 2021, el promedio de duración de interrupciones de luz ha empeorado, dijo Jonathan Castillo Polanco, un profesor experto en salud ambiental y cambio climático, que además trabaja como gerente de Energías Renovables para la ONG Hispanic Federation, en entrevista con BBC Mundo.
"Con el nuevo operador de la red de distribución y transmisión de energía, cambió todo para mal. Son datos públicos", dijo.
Después de María, la isla ha experimentado varios apagones masivos. El 22 de diciembre de 2022, aproximadamente 950,000 del millón y medio de clientes comerciales y residenciales de Puerto Rico se quedaron sin electricidad, indica un reporte de la NASA.
Aunque los cortes se extendieron por toda la isla, los municipios de Ponce, Arecibo, Caguas y Mayagüez (en las regiones sur, central y occidental) registraron los mayores porcentajes de pérdidas de electricidad.