Un estado socialista
El artículo 1 de la constitución de Cuba asegura que la isla es un "Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible", según el diario oficial Granma.
La economía de este país comenzó a repuntar en 1997, de la mano del turismo y la inversión extranjera, y más sostenidamente a partir de 1999, con el inicio de la alianza política y económica con el presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013).
Tras un periodo de distensión entre Washington y La Habana bajo el segundo mandato de Barack Obama, Trump llegó a la Casa Blanca en 2017 y reforzó las sanciones que Estados Unidos aplica contra la isla desde 1962.
Ahora se jacta afirmando que, "sin petróleo", Cuba, a la que considera una "amenaza excepcional" para su país, va a "colapsar".
Ante el riesgo de un agravamiento de la crisis energética, los habitantes de La Habana intentan protegerse: reservas de carbón para unos, motos eléctricas para otros o paneles solares para quienes pueden permitírselo.
Un PIB estancado
La economía de Cuba es pequeña comparada con sus pares de América Latina y a pesar de ello ha quedado atrapada en un estancamiento en la última década.
Dado el contexto social y económico, las principales actividades productivas de Cuba están enfocadas en el sector servicios. Cabe destacar que la población cubana está altamente expuesta a fenómenos naturales altamente destructivos como los huracanes.
La isla cuenta con una infraestructura deficiente para reactivar su economía, además de que los datos de indicadores macroeconómicos están desactualizados.