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La geopolítica es otro participante estelar en los Juegos Olímpicos Milano Cortina

La justa deportiva que se celebra en Italia tiene como telón de fondo la tensión entre varios actores globales, como Estados Unidos, Rusia y Europa, lo que puede restar protagonismo al deporte.
mar 10 febrero 2026 05:55 AM
Korey Dropkin de EE. UU. celebra con un seguidor al final de la semifinal de dobles mixtos de curling entre Estados Unidos e Italia durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 en el Estadio Olímpico de Curling de Cortina en Cortina dAmpezzo el 9 de febrero de 2026
Las críticas contra Donald Trump no se quedan en el extranjero y llegan al equipo estadounidense en Milano Cortina. (FOTO: ODD ANDERSEN/AFP)

Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina iniciaron con una ceremonia y ya han entregado varias medallas para los participantes de los 93 países que se han dado cita en el norte de Italia. Sin embargo, no son los únicos que se disputan algo durante este evento.

Las tensiones geopolíticas son palpables. Desde protestas contra la presencia de los Servicios de Inmigración y Aduana de Estados Unidos en la sede olímpica hasta los debates sobre la prohibición a Rusia de presentarse a la junta, la política internacional toma un rol protagónico en estos juegos.

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Los Juegos Olímpicos ya han sido escenario de este tipo de tensiones. Por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, realizados en plena Alemania Nazi, o el boicot contra Moscú 1980 liderado por Estados Unidos y secundado por otros países occidentales. Más recientemente, está el caso de Beijing 2022, que recibió críticas por el historial en derechos humanos de China.

Sin embargo, las tensiones geopolíticas en Milano Cortina están más vivas que en otros eventos recientes.

"Es probable que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 perturben de manera singular el objetivo declarado por el Comité Olímpico Internacional de que el deporte una al mundo bajo una misma bandera. En lugar de silenciar el conflicto político, los Juegos podrían amplificarlo”, escribió Noah Eliot Vanderhoeven, candidato al doctorado en Ciencia Política de la Western University, en un artículo.

De los discursos a la cancha

En el período previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, una serie de conflictos geopolíticos ha intensificado las tensiones en torno al evento.

Por ejemplo, el ataque estadounidense a Venezuela, las amenazas constantes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anexionar tanto Groenlandia como Canadá, y sus continuas disputas comerciales con quienes eran aliados tradicionales.

Estas tensiones entre Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea —protagonistas tradicionales de los Juegos de Invierno— pueden reactivar una retórica nacionalista que se traslade de los discursos políticos a los escenarios deportivos.

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“El campeonato de hockey sobre hielo 4-Nations Face-Off, que Canadá ganó en 2025, demostró lo rápido que se puede movilizar el nacionalismo canadiense en medio de tensas negociaciones comerciales con Estados Unidos”, recordó Vanderhoeven.

Cualquier partido olímpico de hockey sobre hielo entre ambos alimentará la imaginación nacional de los dos países y de sus líderes políticos.

Dinamarca y Estados Unidos también están en el mismo grupo en el torneo masculino de hockey sobre hielo, lo que significa que tendrán que enfrentarse entre sí en la fase de liguilla.

El torneo masculino de hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 en Lake Placid, Nueva York, supuso un momento crucial en la Guerra Fría. Cuando Estados Unidos, el equipo que nadie creía que podría ganar, venció a los favoritos, el Ejército Rojo de la Unión Soviética, se consideró un “milagro sobre el hielo”.

Dadas las amenazas de Trump contra Groenlandia, un territorio danés, el enfrentamiento olímpico entre los dos equipos podría servir como el propio “milagro sobre el hielo” de Dinamarca.

Protestas contra Trump

Las críticas contra Donald Trump no solo vienen de otros países, sino también al interior del propio equipo estadounidense, pues varios deportistas han expresado algún grado de oposición a sus políticas.

El artículo 5 de los "principios fundamentales del Olimpismo" estipula que "las organizaciones deportivas en el seno del movimiento olímpico deben aplicar el principio de neutralidad política”.

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Para los deportistas directamente, el artículo 50 de la Carta Olímpica distingue desde 2021 la neutralidad en la competición, en la Villa Olímpica y durante las ceremonias, de la libertad de expresión en conferencias de prensa, zona mixta y en las redes sociales.

Absteniéndose de citar directamente a Donald Trump y su política antiinmigración, que divide profundamente a la sociedad estadounidense y que dejó dos muertos en el Estado de Minnesota en enero, varios deportistas que defienden a la bandera de barras y estrellas en Italia han mostrado su distancia respecto a la administración actual de la Casa Blanca.

Es el caso de una de las grandes estrellas del esquí, Mikaela Shiffrin, que preguntada sobre la idea de representar a Estados Unidos internacionalmente en estos momentos admitió tener "algunas reflexiones efectivamente al respecto”.

Leyó luego un texto de Nelson Mandela, utilizado el viernes por la actriz Charlize Theron durante la ceremonia de apertura de los Juegos. "La paz (...) es la creación de un entorno en el que cada uno puede desarrollarse, sea cual sea su raza, su color, sus creencias, su religión, su género, su clase, su casta o cualquier otro marcador social de diferencia”.

Y añadió: "Espero de verdad (...) representar mis propios valores. Valores de inclusión, de diversidad y de bondad”.

Chloe Kim, estrella del snowboard, insistió por su parte en su doble nacionalidad: "Mis padres salieron de Corea del Sur (...) para que mis hermanas y yo tengamos la oportunidad de vivir algún día el sueño americano", escribió en su cuenta de Instagram, defendiendo "la diversidad, la dignidad y la esperanza”.

El que más lejos ha llegado en sus valoraciones es posiblemente el esquiador freestyle Gus Kenworthy, que en el pasado representó a Estados Unidos y que en Italia defiende los colores de Gran Bretaña.

Escribió en la nieve "Fuck ICE", en referencia a la policía federal estadounidense de inmigración, cuyos métodos violentos han generado mucha indignación.

"Hay inocentes que han muerto y ya basta. No podemos seguir con los brazos cruzados mientras que ICE continúa operando con un poder incontrolado", escribió en las redes sociales.

Pero quien hizo reaccionar a Donald Trump fue el esquiador Hunter Hess, que el pasado miércoles había dicho que "representar a Estados Unidos en este momento produce sentimientos enfrentados”.

Trump utilizó su plataforma Truth Social para contestarle el domingo: "Hunter Hess, un auténtico perdedor, dice que no representa a su país en los actuales Juegos Olímpicos de Invierno”.

"Si ese es el caso, no debería haber hecho las pruebas para el equipo, y es una pena que esté en él. Es muy difícil animar a alguien así", añadió el republicano.

Un llamado a la paz

Una semana antes del inicio de la justa deportiva, la Organización de las Naciones Unidas y los organizadores de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán Cortina pidieron una pausa de siete semanas a todos los conflictos mundiales.

El cese de hostilidades que abarcaría los Juegos Olímpicos de Invierno, del 6 al 22 de febrero de 2026, y los Juegos Paralímpicos, del 6 al 15 de marzo, con una semana adicional antes y después de cada evento.

"Por motivos éticos, queremos enviar el mensaje de que la tregua olímpica, la sagrada tregua olímpica, debe respetarse", declaró Constantinos Filis, director del Centro Internacional para la Tregua Olímpica de Atenas.

La petición se basa en una resolución aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en noviembre de 2025. Esta recibió un respaldo de amplia mayoría, con el voto de 165 de los 193 países miembros de la organización.

“Creo que los Juegos Olímpicos son un momento excelente para simbolizar la paz, el respeto del derecho internacional y la cooperación internacional”, dijo entonces el secretario general de la ONU, António Guterres.

A partir de 1994, el Presidente de la Asamblea General comenzó a hacer un llamamiento solemne para la observancia de una tregua durante los Juegos Olímpicos. Desde 2006, la apelación también fue hecha para los siguientes Juegos Paralímpicos. La apelación se realiza cada dos años, justo antes del comienzo de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de verano o invierno.

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