El objetivo, explicaron, es acelerar un proceso de liberaciones anunciado el 8 de enero por la presidenta interina, Delcy Rodríguez, en un contexto de presión diplomática de Estados Unidos. Aunque se han producido excarcelaciones parciales, los familiares reclaman que no existe un calendario claro ni garantías de que el resto de los detenidos recuperen su libertad.
“Exigimos que la liberación de todos se concrete y sea real”, dijo Evelin Quiaro, madre de un joven detenido desde noviembre de 2025 bajo cargos de terrorismo y asociación para delinquir. La huelga de hambre, reconoció, es una medida extrema ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades.
Entre las personas liberadas este sábado se encuentra José Elías Torres, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), detenido desde noviembre sin orden judicial, de acuerdo con el Comité por la Libertad de los Presos Políticos.
El trasfondo de la protesta es el aplazamiento de la discusión final de la ley de amnistía propuesta por Rodríguez el 30 de enero. La iniciativa, que en teoría abarcaría 27 años de gobiernos chavistas, ha sido pospuesta en dos ocasiones por desacuerdos legislativos sobre su alcance y el papel del poder judicial en su aplicación.
Según la ONG Foro Penal, desde el 8 de enero 431 presos políticos han obtenido libertad condicional, mientras que al menos 644 continúan encarcelados. La próxima sesión legislativa para retomar la discusión de la amnistía está prevista para el 19 de febrero.
En paralelo, la líder opositora María Corina Machado afirmó este sábado, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que los acontecimientos en Venezuela tendrán “repercusiones” regionales, en referencia al cambio político tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro y al impacto en países aliados como Cuba y Nicaragua.
Mientras tanto, los familiares de los detenidos intensificaron la presión en las inmediaciones de Zona 7. Tras encadenarse días atrás frente al penal, este sábado optaron por la huelga de hambre como último recurso para forzar avances en las liberaciones prometidas.